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lunes, 20 de agosto de 2018

Star Trek Discovery (T1): a donde ningún ñordo ha llegado anteriormente

Me pregunto si había alguna manera de hacer un diseño de nave más feo


Voy a ser muy directo. Me gustaría que me gustase Discovery. En serio. Nada más aparecer sus primeros anuncios, recién acabada de ver Espacio Profundo 9, no podían ser mayores mis espectativas. Una serie que viniese con los deberes hechos de la experiencia pasada, con la ambición en tramas y medios propia de las series de hoy día. Pero no cayó la breva.

En fin, spoiler alert, por si alguien tiene interés de guardarse algunos secretos si no ha visto la serie.

Star Trek Discovery es una serie chapucera, que funciona a base de vueltas de guión (por no decir golpes propinados con el libreto) diseñados para llamar y mantener la atención del espectador, que en el shock momentáneo del atrevido giro de tuerca de tal situación o personaje no se para a pensar en el proceso para llegar hasta ahí, en el desarrollo y la calidad general de la historia. Y antes de que tenga tiempo, un nuevo golpe con el libreto directo a la mandíbula del espectador vuelve a nublar su visión. Y así sucesivamente, compensando las deficiencias en la calidad narrativa con un constante salto adelante de la historia, que avanza, siempre avanza, intentando atraparte en ese avance, para que mires hacia delante siempre, rezando para que no te fijes en el trayecto que se recorre, o el ya recorrido.

La trama del capitán Lorca, la de la emperatriz terrana, el salto mismo al universo espejo, la guerra con los klingons, lo de la infiltración del klingon operado, las intervanciones de Harry Mudd, el motor de esporas y su bicho, los terroristas vulcanos, y la moralina de última hora sobre los límites de la moral de la Federación. Todas tramas que se van sucediendo sin ánimo de coherencia interna, a menudo con poca explicación o justificación que les den entrada, con resoluciones igualmente hechas a la carta, que nunca obedecen a un sentido narrativo, a un desarrollo lógico, o a desarrollar alguna idea, sino a impresionar, al llamar la atención, confundiendo complejidad narrativa o un buen guión con dar muchos saltos mortales con tu historia. No puedo negar que el truco funciona hasta cierto punto. Es difícil no quedar preguntándose "¿y ahora qué?" después de un episodio, queriendo ver que nuevo retruécano se les va a ocurrir. Pero es puro artificio. Como los trucos de un mago, que distrae por un lado mientras hace lo que hace por el otro. Con la diferencia de que, al contrario que con ese ejemplo (y de cualquier buena peli o serie) la distracción tiene lugar no para producir "magia" sino para camuflar la inexistencia de la misma.



Un producto vacío de inteligencia, afectado además por la estupidez y confusión de valores de la progresía más estúpida de nuestros tiempos, que te llena la nave con todas las variedades sociales humanas que se le ocurre, golpeándose el pecho con el orgullo del necio, convencido de que eso es de lo que uno debe presumir cuando crea una ficción (no de la trama, argumentos, y otras cosas importantes), mientras afirma que ese es el espíritu de Star Trek, mientras olvida el espíritu de Star Trek: conocer lo extraño, aceptar lo diferente, explorar y descubrir. Juzgar cuando y donde puede o debe uno juzgar "al otro". Star Trek fue la serie que, por ejemplo, creo a una raza fascista y racista como los cardasianos, y en los primeros capítulos con un enfoque "serio" de esa especie (La Nueva Generación: Cadena de Mando 1 y 2), decidieron no ser maniqueos ni simplones recurriendo a lo fácil, el binomio fachas igual malos, sino crear un entendimiento de porqué los cardasianos eran así, que procesos sociales y económicos les había llevado a eso. Entenderlos, sin tener que compartir su pensamiento, una herejía para la mentalidad progre "moderna", rancia a más no poder, incapaz de discriminar entre el acto de comprender y entender, y el de compartir y defender. En consecuencia, los klingons se tornan en unos supremacistas reaccionarios ante la moderna y tolerante Federación, deseosos de restaurar su imperio decadente, bajo un reclamo sospechosamente similar al "America First" del hombre color cheto que gobierna actualmente en la Casa Blanca.

Y entiéndaseme, ni la tripulación multi-todo, ni la construcción de los klingons, ni siquiera el simil creada con un elemento del mundo real, son algo indeseado por mi persona o impropio de Star Trek. Lo que observo es como todo ello, mal ejecutado y realizado, deriva en una trama maniquea y de moral simplona, donde los klingons, o son malos o son individuos de mentalidad mediocre, cuyos principios no aguantan ni medio asalto (sirva de ejemplo la escatológica conversación entre la almirante y la klingon L'Rell en la que la primera insulta al mesías klingon que preconizaba el "Klingon First", sin que la segunda, presunta admiradora, replique porque "es que es tan grande la autoridad moral de la Federación").



Y así es como haces, virtud de un chapucero guión y una forma mal entendida de enfocar la narrativa, que una franquicia que celebraba la diferencia, la idea de que incluso los extremos, los opuestos y los diferentes pueden tocarse y hasta entenderse, admirarse sin tener que convertirse en el otro, en un panfleto en favor de la globalización a mayor gloria de la superioridad cultural de un modo específico de ver la vida, tenido de superior. No se me entienda mal, Star Trek siempre hilo fino en ese punto, pero tomando partido. Nuestros valores de tolerancia y demás, los encarnados por la Federación, son claramente los valores "buenos" dentro de la franquicia (por algo son los protas), pero siempre se cuidaban de no pisar la identidad cultural de las otras especies y facciones representadas, por violentas, opuestas o erróneas que estas pudieran llegar a ser.  Porque es que si lo haces, no hay debate que valga, ni contraposición de ideas, ni desafío alguno si aceptamos que el otro se equivoca porque sus valores no son buenos y punto. Incluso a veces usaban estas culturas para cuestionar la supuesta autoridad moral que de la Federación, a menudo presupuesta. Era ahí donde uno hallaba al mejor Trek.


Pero este Star Trek presenta un supremacismo klingon que llamaba a gritos a crear una historia que nos llevara a empatizar con ellos, con sus deseos y anhelos de restaurar un imperio otrora grande y dominante ahora fracturado y sumido en guerras internas entre sus casas nobles. A entenderlos, a pesar de que ese proceso de restauración pase por la recuperación de la cultura de la guerra y conquista, transitando por la dominación de la pacífica Federación y el rechazo de sus valores de tolerancia. Pero no. Nunca se explora que significa para los klingons todo eso, porqué ese rechazo. Solo son un mecanismo argumental para empezar una guerra que a su vez no será más que el telón de fondo para asuntos que, por otro lado, poco tendrán que ver con ella. Como mucho, para una trama de infiltración y traición que sirve tanto al efectismo de las tramas y giros de esta serie como de lógica o sentido carece, y para un cuestionamiento de la moral de la Federación tan falso como su enfoque de los klingons, pues no puede ser más artificial su presentación, y más falsa su resolución. Tanto la dinámica de los klingons y de la Federación, que podrían haber originado importantes reflexiones e ideas tanto para una Federación que debe poner en cuestión sus valores ante una situación imposible de ganar salvo que renuncie a ellos como para unos klingons que lo que buscan es restablecer sus valores de antaño, se resuelve de la forma más barata. Una bomba en un volcán, la amenaza del exterminio, y un detonador en la mano de la klingon pro-unión L'Rell. No se necesita una cuidadosa representación de las características sociales, económicas e históricas para representar un cambio en una sociedad o civilización, por ficticia que sea. No, que va. O, esta cuestión, en su traslación al lenguaje de la narrativa básica, ya no hacen falta guiones o historias que siembren, cultiven y recojan ideas que permitan desarrollar de forma inteligente y lógica la trama. No, no. Una puta bomba, sacada a última hora. ¿Dilemas morales, reflexiones sobre la vida, la forma de manejarse ante la adversidad, o una buena construcción de una civilización ficticia? ¿Pa que? Pon una bomba en tu vida.



Todo lo mencionado podría compensarse si, además, estuviésemos ante personajes interesantes, ricos y variados (en personalidad, me refiero), planteando alguno alguna historia que de algún modo compense la vaciedad de la premisa y el artificio del guión. Por desgracia, son pocos los personajes que escapan de la conflagración. Ya hablaré de aquellos que me gustaron, o no estuvieron mal. Mi atención se centra sobre todo en Gabriel Lorca interpretado por mi excelso Jason Isaacs, que esta bello haciendo de casi cualquier cosa, y en Michael Burnham, interpretada por Sonequa Martin-Green. Ay, ¿por donde empiezo?


Jason Isaacs esta excelso haciendo de un capitán de la flota con ciertos tics belicistas, con toques obsesivos y paranoides, aparentemente por haber sido el único superviviente de la destrucción de su anterior nave. Esto le proporciona a Isaacs al personaje más interesante, con diferencia, de no solo esta serie, sino de otras de Star Trek. No sabemos como era antes de la guerra, pero sabemos que esta lo ha cambiado, se ha vuelto manipulador, paranoico, belicoso, agresivo en su enfoque. En parte podemos defenderle. La Federación no es una organización muy belicista, y esta vendida ante los muy agresivos klingons. Que el capitán Lorca, tras su experiencia personal, haya decidido alzarse como ese hombre fuerte y decidido, dispuesto a tomar las decisiones que ningún otro oficial de la Flota Estelar estaría dispuesto a tomar, es hasta comprensible. Crea un interesante efecto en la nave Discovery y su tripulación. La tradicional confraternización propia de las naves de las pasadas series vista en las naves de la Flota esta ausente. Todo es rígido y militar en la nave Discovery, cuyo nombre mismo indica que no fue una nave creada para la guerra. Realmente, con Lorca como uno de los personajes principales, Discovery creó la mejor trama sobre los límites a la moral de la Federación que uno podía imaginar, saliéndose de los esquemas tradicionales de anteriores series de Star Trek. Un personaje conflictivo, que abraza una realidad ajena, y hasta reprensible, para la sociedad de la que proviene, pero cuyos actos podemos entender de donde vienen, y hasta compartirlos.

Hasta cuando destrozan a su personaje esta magnífico


Solo que no es así. Lorca, el Lorca que vemos durante la serie, no es el Lorca de ese universo, sino del llamado Universo Espejo, una realidad alternativa donde la humanidad no es la civilización pacífica y tolerante que es en el universo primario, sino un imperio militarista de tintes fascista y xenófobos, que emula la expansión humana mediante el acuerdo y la concordia representada por la Federación con la conquista y el genocidio que caracterizan al Imperio Terrano que le sirve de reflejo en ese universo alterno. Lorca no es más que un rebelde frente a la Emperatriz terrana que, de algún modo difuso, suplantó a su yo del universo principal. Y de algún modo igualmente difuso (gracias a Dios, tuvo al guión de su parte para protegerlo), todo lo que hace a lo largo de la serie es un plan para volver y terminar su golpe de estado de algún modo. Que le sale bien, no se sabe muy bien como. Ni siquiera se cumple el triste sueño de que Lorca fuera una especie de revolucionario, que aunque usara el asesinato, la traición y la manipulación sistemática para alcanzar el poder (métodos habituales en el Imperio Terrano) lo hiciera para conseguir mejorar las condiciones del Imperio. Algo que conservara al gris e interesante personaje que se había construido de aquí para atrás. Pero no. En cuanto le dejan hablar, se pone a lanzar discursos grandilocuentes de rezumante maldad que, curiosamente, vuelven a apelar al "make America great again" que creíamos ya abordado con el por ese momento ya olvidado asunto de los klingons. Una basura que estropea al que para mí era no solo el mejor personaje de la serie, sino que iba para uno de los mejores de la franquicia en general. Malgastando a un actorazo, por cierto, y de paso.

Creo que pocas cosas describen mejor al guión más basado en el efecto y en los giros que en la trama y el desarrollo argumental que este auténtico suicidio de personaje que ejecutan aquí solo para arrancarte un par de "oooohhhh" y "joder".


Luego esta Sonequa Martin-Green. Juro por mi madre que estoy convencido de que se inventaron eso de que fue adoptada por el padre de Spock (y que por tanto, se ha criado como una vulcana) para intentar justificar lo puñeteramente irritante que es la inexpresividad de la actriz. Ya en los Walking Dead, donde era dificil que alguien no me gustase de algún modo, me descubría intentando empatizar con Sasha (su personaje allí), sin conseguirlo, para mi eterna frustración. No es que le dieran nada demasiado interesante que hacer, pero para ser justos, tampoco había mucho que sacar de la actriz. Y aquí, como prota total de la función, se nota. Salvo notorias excepciones, donde la actriz consigue ganarse los galones de actriz, su desempeño es en general poco creíble, destacando solamente en las escenas de acción, por decirle algo bueno.

Todo su desempeño se podría coger con pinzas. Ellos te dicen que es una humana que no sabe comportarse muy humanamente por su crianza vulcana. Pero tardan lo suficiente en decírtelo para poder atribuir esas ligeras anormalidades en su conducta a que la actriz es mala de cojones. De hecho, aun cuando lo sabes, cuesta creerlo (a mi por lo menos). Es que no lo veo. La actriz no tiene tanto registro para conciliar el supuesto conflicto entre las dos realidades que tiene. Por lo general, solo es una mujer seria de aburrida personalidad, con algunos arrebatos. No hace falta ser medio vulcana para eso. El hacerla hija adoptiva de Sarek (papi del todopoderoso Spock) me parece una pobre chapuza para conectar de algún modo a este personaje recién llegado con la "élite" fundacional de la franquicia. Poco importa lo coherente que pueda ser con el resto de la franquicia el apañete. Personalmente, me parece un triste intento de blanquear con el prestigio de otros personajes a un personaje nuevo pero cutre y sin sustancia, al que no han sido capaces de darle una identidad y dinámicas propias. Tiene que parasitar nombres de personajes trekkies mucho más asentados. Triste manera de legitimar tu invento.


Hasta su trama personal es un artificio que se tiene en pie solo por ya mencionado empeño de tirar p'alante y no mirar para atrás del guión. Movida por sus prejuicios ante los klingons pasados por un aparente filtro de lógica vulcana, Burnham se amotina contra su capitana y amada mentora, para atacar a la nave klingon con la que se habían encontrado, el primer contacto no directamente hostil con los klingons en unas cuantas décadas. Burnham los atacan bajo la "lógica" de que ellos solo respetan la fuerza, y con ella hay que darles para que te pillen respeto. No voy a liarme, se monta un combate de la hostia, su capitana muere, junto con media nave, y a Burnham la detienen y poco menos que le cargan lo de haber iniciado la guerra con sus actos. En teoría, el personaje debe redimirse de esa pesada losa, y aprender que esa belicosidad no es el camino, hacerse sentir digna de la mentora a la que traicionó. No voy a negar que la premisa, por lo menos la idea con la que pretenden investir al personaje, es interesante, sobre todo en tandem con la belicosa influencia del capitán Lorca. Pero como dije, esta cogido todo con pinzas. Los actos de Burnham nunca se ven lógicos ni legítimamente podemos entender su curso de acción como algo que no sea verdadera gilipollez por su parte. Realmente es dificil empatizar con un personaje que es tan gilipollas que entiende que la manera de salvar a sus seres queridos es traicionarlos e iniciar una batalla imposible de ganar con un enemigo sanguinario que no les esta atacando. Todo rematado por el hecho de que los klingons iban a pelear con ellos sí o sí al final, cosa que hacen. Cargarla con el peso de ser la causante de la guerra queda muy bonito sobre el papel, pero tal como se desenvuelven los acontecimientos, es un pegote metido con calzador por parte de la trama que hieren el arco argumental de Burnham con una molesta falta de verosimilitud.


Gracias a los cielos, no todo es horrendo. A pesar de lo nada justificado que esta el cambio de look de los klingons, de lo mal que casa con el resto del canon.......debo decir que me gusta. Ahora los medios de maquillaje son superiores a los que había antes, y ese antes, a su vez, el que creo el aspecto típico que asociamos a los klingons, no deja de ser un cambio de otra versión aun más simple de los klingons, en la primerísima serie de Star Trek. Así que si, estos nuevos klingons son lo de menos para mí. Esta serie hace muchas cosas mal para estarme quejando de que los klingons parezcan, ahora más que nunca, unos bestias verdaderamente feroces y temibles.

En general, el valor de producción ha subido considerablemente, en comparación con pasadas épocas. Ahora si podrían, si quisieran, hacer un Trek más complejo y ambicioso, llegar a donde las series del pasado, limitadas por los medios de su época, no pudieron. Asímismo, aunque chapuceramente, sería de necios negar que el valor de entretenimiento, al menos, se lo tienen pillado al asunto. Algo bueno debe sacarse de lo mediocre, al menos, y lo cierto es que Discovery entretiene. Por ver esta si logran sobreponerse a las chapuzas y el simplismo de esta primera temporada.


Oh, Saru. Bendito Saru. Si alguien en esta serie se alza en guardián de lo que hacía grande a Star Trek, es él. No podría ser un personaje más clásico, tomando los esquemas más simples de la franquicia. Tome usted un alienígena cuya biología/cultura crea un aspecto, ámbito o forma de entender la vida o de manejarse muy marcada, diferente. Un ser que represente una sociedad marcadamente diferente a la nnuestra en metas, objetivos, expectativas, ideas, anhelos, etc. ¿Que es Spock sino eso? Un ser de lógica, luchando por entender a los humanos (y los humanos por entenderle a él), llevando una vida de descubrimiento, de uno mismo o sobre la vida, de la que el espectador es partícipe. Saru es un kelpiano, una raza que ha evolucionado bajo la presión de ser una especie depredada en su mundo natal. Por ende, no solo su sociedad, sino sus cuerpos (capaces de detectar el peligro como si el sentido arácnido de Spiderman se tratase) giran en torno al concepto del miedo, a la prudencia, y a la aceptación de la fatalidad. No significa que sean cobardes, sino que tienen otro tipo de perspectiva, una que asume la vulnerabilidad y la posibilidad de la agresión externa como máximas irremediables, algo que el optimista ser humano no concibe, a menudo más centrado en ignorar su propia mortandad y límites. A través de Saru, podemos entrever que es vivir con el miedo como forma de vida, lo limitador que puede ser, el como esa mera noción socaba atributos que la humanidad considera positivos. Pero a la vez, Saru no deja de tener su razón. El ser humano, acostumbrado a su propia arrogancia y genialidad, se olvida a veces de su vulnerabilidad, de lo relativo y frágil que puede ser todo.


La Philippa Georgiou de la veterana Michelle Yeoh compensa un poco el desaguisado de Lorca. Solo un poco. Como la capitana/mentora de Burnham resulta competente y entretenida, y al morir prontito, deja en general una impresión buena. Pero es como la Emperatriz terrana cuando nuestros protas van al Universo Espejo donde la cosa se pone realmente chula. Antes dije que, de vez en cuando, se lograba sacarle algo de punta a la sosa de Michael Burnham. Bueno, sus interacciones con la emperatriz son casi todas esas puntas. Es muy entretenido ver a un personaje tan marcado por como le falló a su mentora (y que luego murió) volver a verse ante ella......solo que no es ella, es una tirana genocida e implacable que, sin embargo, le dispensa cierto cariño maternal a Burnham........pero porque se lo dispensaba a la Burnham espejo, su hija adoptiva, que suplanta nuestra prota cuando va a ese otro universo. Realmente entretenido ver esa nada fácil y siempre tensa relación de "cariño". La hija perdida para una, la mentora perdida para la otra, de algún modo reencontrándose a través de los universos. Diferentes, mucho, conscientes de que la otra no es quienes ellas recuerdan......pero aun así y con todo....... Que la colaboración entre los personajes traspase el universo espejo y nos lleve de nuevo al principal, a donde se traen a la emperatriz por la negativa de Burnham de dejarla morir en el Universo Espejo, resulta de los poquitos movimientos sorpresa satisfactorios de verdad de la serie......quizás porque es de los pocos fundamentado en unas relaciones bien establecidas y construidas (para variar en esta serie). Se logra crear una conflictiva y tensa, y sin embargo emotiva relación, entre los dos personajes. Debo darle crédito por ello, porque lo disfruté muchísimo. Casi me compensan el malgasto de Jason Isaacs. Casi.


Para ir terminando, el resto del reparto que hacen la tripulación de la nave resultan competentes en general. Destacar que la serie logra hacer un movimiento interesante en su manera de enfocar a la tripulación. A pesar de que algunos de ellos eran recurrentes en los primeros episodios, con diseños particulares que obviamente esclarecía que no eran gente random, su participación en la trama, si se producía, era mínima. Y es deliberado. Refleja la manera compartimentada, secretista y militar que tiene Lorca de llevar los asuntos en la nave. La sensación de comunión, piña, camaradería y familiaridad propia de TODAS las tripulaciones en las series de Star Trek estaba ausente. Todo se manejaba fríamente, y parecía que solo unos pocos personajes estaban en posición de tener alguna voz en los asuntos que tenían lugar. Pero cuando Lorca desaparece y toma el mando Saru, de repente todos esos secundarios de vista empiezan a hablar, a participar, a tener nombres, a relacionarse. A través de la neblina militarista de Lorca resurgía el viejo espíritu cercano y cálido de toda la vida de Dios. Debo decir que fue algo que me gustó mucho, una evolución temática basada más en la atmósfera y en las coyunturas que la influyen que en que alguien lo verbalice.

Por acabar, las conclusiones. Discovery, al menos su primera temporada, es una serie con algunos aciertos, y muchos errores entre medias. Cosas que son, simplemente, cuestión de guión y de como se escriben las historias. Un constante salto adelante, con plot twist vacíos y forzados la mitad (por ser generoso) para intentar mantenerte pegado de cara al siguiente episodio. Hilarante, por  ejemplo, el como se inventan sobre la marcha que los terranos del Universo Espejo tienen hipersesibilidad a la luz para que asociemos, segundos antes de que nos lo digan, que Lorca es de ese Universo Espejo (pues tiene hipersensibilidad, que asociábamos hasta ese momento a una herida de guerra). ¿Se puede ser más chusco que invertarse una pista super forzada y plantarla segundos antes de la revelación? Lo dicho, es para que te quedes "yoooooos" o "buaaaahhhh, que giro" sin que el guionista tenga que partirse mucho la cabeza. Y eso, no es Star Trek, señores. Podría redundar, pero no lo haré. Star Trek puede ser oscura si te place (DS9 es bastante bélica y oscura, y para mí es la mejor serie de Star Trek). Lo que la diferencia de esta obra es que, primero, están mejor realizadas sus tramas, tratadas con más consciencia de lo que tienen entre manos, tienen mejores personajes, tratados con más respeto,.......y no son obras cínicas y estúpidas. A pesar de las limitaciones técnicas, de lo anticuado de los efectos o la estética, DS9, y muchas de las otras series de Star Trek, trataban de tomarse en serio a sí mismas, tenían, en sus mejores momentos, conciencia de estar creando material para una franquicia mayor, tramas que debían ser interesantes (porque con efectos especiales y acción solo no vas a triunfar con los medios que tenían). Y cuando decidían abordar una cultura, o cuestionar a nuestra civilización y moral occidental a través de la Federación, trataba de hacerlo con criterio y tomándoselo con responsabilidad. No siempre salía bien, pero al menos intentaban ser serios, y no caer en el pegote metido con calzador, plot twist baratos con los que vender el siguiente episodio. Y subterráneo a todo eso, una espeluznante carencia de algunas de las mejores virtudes de Star Trek.

Si antes Star Trek alargaba sus temporadas con capítulos que, al margen de su calidad, eran a menudo aventuras independientes, no conectadas, con un abordaje de las tramas generales propio de serie más "tradicional", ahora hemos terminado con una serie que en su mayor parte no se aleja de la historia que esta contando, pero que dicha historia no es más que un conjunto de pegotes diseñado para maximizar todo posible el interés por el espectáculo, sin atender a nada más. Mi único consuelo es que la muy icónica Nueva Generación también empezó con temporadas malas, por lo que he oído. Así que, quien sabe. Quizás en el camino, algún productor o director recuerde lo mejorcito de lo que era capaz la franquicia, y lo aborde con la ambición de crear una auténtica trama continua, sin capítulos superfluos, y una trama de calidad que anteponga unos mínimos de calidad y sentido a la prestidigitación vacua.



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