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domingo, 17 de junio de 2018

Britannia y Knightfall: series para perder el tiempo

Tampoco entretenido

Voy a sincerarme. Voy a hablar principalmente de Britannia, dado que a pesar de intentarlo dos veces, no pude pasar del primer capítulo de Knightfall. Realmente respeto a quien pudiera hacerlo, pero para mí, la simpleza y chapucería tanto dramática como histórica de su propuesta me puso demasiado nervioso como invertir horas en ver ese producto.

Knightfall

Producto del History Channel (cuyo nombre uno se cuestiona al ver esto), que sigue a Sir Landry, caballero de la Orden del Temple, antiguamente un guerrero pío y comprometido con los más altos valores de la orden. Pero con la caída del último reducto cristiano en Tierra Santa, y la pérdida del Santo Grial, que tuvo lugar ante los mismísimos ojos de Landry, se ha quedado algo perdido el chaval. Tiene un romance, y discute la actitud contemplativa y estática de su orden, especialmente ante las injusticias que tienen lugar ante ellos. Con el descubrimiento de que a lo mejor el Grial no estaba tan perdido como pensaban, recae sobre Landry la responsabilidad que liderar a sus compañeros en la sagrada misión que se abre ante ellos.

Eso es, más o menos, Knightfall, por lo que pude observar. Lo primero que debería resaltar sobre porqué esta serie no funcionó conmigo casi nada más empezar es lo increíblemente soso de sus personajes y de los intérpretes que tratan de representarlos. Carentes de carisma, con tribulaciones manidas, que no se sienten ni cercanas ni humanas. La "crisis de fe" de Landry consiste en tirarse a una y ser un jodido Capitán América de la vida. Uno muy soso. Es chusco eso que la serie no parezca capaz de crear siquiera un conflicto para el personaje, o comienzo de uno para su desarrollo posterior, que enganche. Es dificil de describir hasta que lo ves en persona. Una vez que lo haces, sencillamente no crees que pueda salir nada dramático, nada intenso o interesante de ese tío.

Algo aplicable a el elenco que le acompaña, todos igual de intercambiables entre sí de lo manidos que son. Como su prota, parecieran esquemas mil veces realizados y vistos, sin gota de sangre que les insufle vida. Quizás el único que podría ser medianamente interesante es Guillermo de Nogaret, consejero del rey de Francia, y uno de los artífices del fin de la Orden Templaria. La serie lo presenta como un taimado conspirador que endulza y envenena a partes iguales el oído del rey, para llevarlo hasta sus posicionamientos. Un "Meñique" histórico, viendo el éxito a la hora de eliminar a la más poderosa de las órdenes militares. Pero incluso ese personaje, de tan ricas posibilidades, se te antoja manido, predecible y descafeinado cuando hace aparición. Y por lo que he leído, la serie tampoco le da demasiado recorrido.


Otros detalles me han roto algo tan importante para cualquier historia, sobre todo una histórica, como es la credibilidad de lo que se esta contando. Calles medievales sorprendentemente limpias, vestimentas igualmente poco usadas para lo que deberían ser en algunos casos, y cierto aire a chapuza que recreó en mi mente las nefastas sensaciones que tuve al intentar ver Águila Roja (aunque no tanto como aquella). Ya desde el comienzo se tiene esa sensación, con esa batalla que se pretende épica y dramática, y que en cambio se siente todo el rato que la serie esta estirando al máximo su capacidad y su poca credibilidad, para nada realmente. Un quiero y no puedo de manual. Landry es sosísimo, no provoca adhesión (ni la trama hace mucho por ello), y la aparente pérdida del Grial es una farsa obvia. Sabemos que no quedará así la cosa, o no la habrían colocado tan evidentemente. Un movimiento narrativo bastante torpe que solo aporta, como ya dije, una muy manida y desustanciada versión de ese clásico que es el héroe fracasado que busca la redención y estar a la altura de lo que se espera de él. El problema es que el prota es soso, y no veo conflicto en él, por más que este lo verbalice en voz alta. Sus mierdas y sus dudas me la sudan a los 10 minutos de peli. Algo terrible para una peli, mortal para una serie.

En fin. Que mis respetos al que haya podido digerir esto, pero yo no pude. Y lo intenté. Y después de conocer que salía en la serie un "Reino de Cataluña".......ay. No, esas afrentas a la historia no me anima precisamente a soñar con que la serie mejore después del infumable primer capítulo. Bueno, al menos sabemos que alguien si que se lee la propaganda independentista.


Britannia

Britannia es solo un poco mejor que Knightfall. Al menos Britannia se puede ver, tiene aspectos buenos y hasta entretenidos, y es capaz de hacer creer que esos elementos puedan derivar en algo realmente bueno que haga valer la serie. Y llegan esas cosas, no cabe duda. Pero es también cuando descubres que no valía la pena esperar todos esos episodios por ello. Sin duda alguna, y siempre a juicio mío, que el lector podrá sopesar, las cosas malas de esta serie ahogan a las buenas, hasta un punto ciertamente irritante. Pareciera que la serie vacilara deliberadamente al espectador, ofreciendo pedacitos de cielo entre morralla, solo para intentar mantenerlo atento a su mediocre producto. No voy a prestar atención a los spoilers, por lo que.......avisado queda el navegante.

Lo malo de Britannia es que pocas cosas buenas se nos dan sin que tengan un contrapunto malévolo. Así que, si, por no repetirme, lo bueno y su contrapunto malo irán de la mano, sin separar. Cada elemento como venga. Buen ejemplo de esto que digo son los druidas. Probablemente uno de los fundamentos en los que se sustenta la serie. Ellos son la motivación del villano, la élite religiosa que con su monopolio sobre le escritura y la voluntad divina controlan la vida de reyes y reinos. Y es en esa dinámica político-social donde la serie más cómoda e interesante esta, y más resultones están los druidas. La parte en que el rey kanti, soliviantado por que su hija negoció con los romanos por su cuenta, la pone a juicio de los druidas, solo para que estos hagan ejecutar al padre como penitencia a los pecados de la hija, y luego la nombren a ella reina, por encima del heredero al trono, el pusilánime de su hermano, porque los druidas, mientras están a buenas con el líder romano, también juegan a putearles por el otro todo lo posible, sin ponerse en riesgo a sí mismos, una estrategia a largo plazo, se entiende, para debilitarlos. Y es en esa exploración de la sociedad britana preconquista donde Britannia encuentra su encaje más interesante, que no sé hasta que punto es fidedigna en lo que representa, pues no soy un experto, pero tiene algo casi tan importante, que es credibilidad.


Por desgracia, a los druidas se encuentra asociado uno de los aspectos más puñeteros de la serie, y es la magia. A lo largo de la serie se entiende que los druidas usan drogas y hierbas para producir estados alterados de consciencia a la gente volviéndolos manipulables, o dóciles, y en general, para crear la sensación de que sí que tienen poderes y hacen magia. Es muy reiterado en la serie un efecto borroso a lo largo de los bordes de la pantalla, a veces acompañado con ángulos torcidos, generalmente cuando hay druidas en escena, siempre para mostrar esa sensación de malestar y torcimiento de la realidad asociado a la presencia de los druidas en la historia. Y es una idea realmente buena, genial incluso. ¿Qué es real, y que no? Si la mente cree que algo sobrenatural esta pasando, ¿importa que sea, o pueda ser, el efecto de unas drogas? Jugar al despiste y al engaño con el espectador, como los druidas hacen con el resto, habría sido quizás la idea que hubiera ayudado a salvar a Britannia de ser un peñazo. El problema es que los druidas hacen magia. Tal cual. Excepto cuando la serie juega a que ellos están jugando al despiste. Es muy raro. La serie juega al despiste contigo, como si intentara hacer lo que he dicho antes, dejar en duda si lo de la magia es real o no. Pero luego te meten escenas de un druida hipnotizando a DOS soldados romanos a varios metros de distancia, y detrás de ellos, como si de un caballero Jedi se tratase. Es, como poco, desconcertante. No desconcertante de la manera que debiera. Es como si no se decidieran entre hacer de los druidas una fuerza política creíble, que usa el artificio para legitimarse, o magos auténticos. Y como no se decide, lo hace todo. Un "¿pero que cojones?" narrativo, y no el único de esta serie.


Otro aspecto positivo de la serie es David Morrissey, interpretando a Aulo Plaucio. Es bueno porque..... para ser sincero es el único personaje de esta serie con el que me quedaría. Y eso que es bastante simple, un tipo sin escrúpulos que quiere desentrañar los secretos arcanos de los druidas. Lo quiere incluso por encima de su deber para con el imperio romano. Cruel, frío, implacable, temible, nada que el intérprete del excelente Gobernador de los Walking Dead no pueda hacer medianamente interesante mirando al tendido, por poca cosa que sea. Tiene algunas escenas, como esa en que habla con su segundo sobre un mago que conoció en Egipto, que para mí es de lo mejorcito de la serie. Una bestia implacable que sabes perfectamente que por civilizado y razonable que pueda parecer, siempre se guarda una frialdad implacable bajo la manga. Mentira, manipulará, matará, y otras atrocidades  peores, para conseguir lo que quiera. Lo dicho, el Gobernador.


Kerran, como prota por designación de la serie, resulta pasable. No ofrece una gran profundidad en realidad, y su desempeño es un poco tramposo, pretendiendo crearse con ella un efecto similar al de la primera temporada de Juego de Tronos (que no mencionaré por los spoilers) que no es ni la mitad de chocante. Pero se la puede seguir y empatizar con sus acciones y planteamientos, así como con su trasfondo y motivaciones, así que, si, funciona. Igualmente el jefe de los druidas, Phelan, es fascinante. Con esa pinta, es el que mejor lleva todo lo que ya dije sobre la teatralidad y las demostraciones de poder de los druidas. Cada vez que aparece, demanda atención, y más de una vez intentarás como espectador entrever entre sus palabras y actos, a ver a donde pretende llegar con ellos. Nuevamente, se constata que cuando la serie decide hacer jugar a sus druidas al despiste y a la manipulación, es donde mejor se lucen.


Luego tenemos a la niña, cuyo nombre no recuerdo, y al druida exiliado hippie que la acompaña. Ella es una Arya Stark de las rebajas. Los romanos mataron a su familia, y se quiere vengar, o algo así. Su papel consiste en deambular sin rumbo la mayor parte de la serie, hasta que esta tiene a bien en concederle a la niña una especie de papel de salvadora profética o algo. Es aquí donde entra aquello que mencioné en la parte de los druidas. No hay lugar a la ambigüedad. Ella es una elegida, Aulo Plaucio una especie de señor oscuro conquistador a derrotar. Y eso es así porque MAGIA. Todo ello mientras te comportas a veces como si eso de la magia fuera algo ambiguo. En otro orden de cosas, estoy seguro de que la serie considera que el druida hippie es gracioso, o por lo menos simpático. Lo digo porque suele ser la pretensión que hay detrás de aquellos personajes que más ganas me dan de estrangular hasta que se le salten los ojos. Irritante, molesto, difuso, con poderes, y una doble personalidad que la serie no se decide si concedérsela a un demonio o a que esta tarado simplemente (la apestosa ambigüedad de esta serie en según para qué). Porque el hippie tiene poderes claramente, y cualquiera sabe en que momento la serie esta jugando a la fantasía o a la credibilidad realista. Sea como sea, se pasa media peli discutiendo con la niña como si tuviera su edad. Muy pesao.


El resto de personajes son olvidables, pero destacaría a tres, que muestran los niveles de absurdo alcanzables por esta serie. La perranca, el capullo, y su churri. Si, no recuerdo los nombres, ni me apetece recordarlos. La perranca es el nombre cariñoso con el que bauticé a la esposa del hermano de la prota (el capullo), un personaje inútil, cuya misión es pulular por el escenario, con cara de perra y de hijadeputa, conspirando constantemente ¿con quien? Con nadie, dado que todos saben que es una mala pécora. Pero ella conspira y pulula, comiéndole la oreja con manipulaciones infructuosas al pusilánime del capullo. Al final, los romanos la convierten en reina. Muy lógico, claro, llevaba toda la serie rumiando por conseguir poder. ¿Y por qué lo quería? ¿Acaso no lo he dicho antes?, porque es una perra y punto. Una Cersei Lannister de baratillo (empieza a notarse cierto tic en Britannia por acercarse a Juego de Tronos malamente, ¿no?). Y mientras, el capullo se beneficia a la churri, la cual es una prisionera de una tribu rival, que dice ser una diosa, y le dice al capullo que es el elegido para preñarla, y el otro encantado de copular alegremente. Y cuando se queda sin reino porque su hermana asciende, el capullo se escapa con su churri........aparentemente porque se cree esas movidas de una tía obviamente chiflada que es, además, SU ENEMIGA. A pesar de no tener ningún conflicto real con la hermana, se marcha a una aventura descabellada, ridícula, y son verdaderas perspectivas de éxito alguno. Es dificil pensar en un motivo que no sea un pronto infantil y estúpido, de chavalete resentido porque le han dado de lado. Arrrrggg, es que no tiene lógica alguna que se crea nada de ella. Es enemiga, y tiene cara de loca. Si no es un engaño, es una flipada suya. Y él se comporta la mitad del tiempo como si lo diera por hecho......pero debe ser que la churri folla bien........En fin, resulta ser lo último, que esta tarada la piba. Por algo el capullo es un capullo. Y nosotros con él. Estamos ante una de las subtramas más largas de la serie, y de las más absurdas e inútiles que recuerdo, no ya en cuestión de series, sino en general. Una subtrama que recorre la serie de principio a fin, y que lleva......a nada, a los druidas diciéndole a la pava que esta pallá, y el capullo sorprendiéndose y todo. Una excusa, burda de cojones, para sacar al capullo de su reino. Hubiera estado bien que le hubieran buscado una razón que no lo dejara como idiota perdido. Una que no nos hiciera perder el tiempo con una subtrama larga, ridícula y que no lleva a nada. 

La Perranca haciendo nada, la deliciosa actividad que la caracterizará toda la serie

De similar manera se desenvuelve la trama del segundo de Aulo, que intenta matarlo, y pillado infraganti por el propio Aulo, este lo deja marchar, en reconocimiento a su antigua amistad. La serie construye una consecución de sucesos que hacen lógico esto. Un Aulo que cada vez parece más interesado en la mística que en la invasión, y que lo ha humillado delante de las tribus aliadas, son razones para poner a prueba la lealtad de su segundo. El problema es que alguien le mete un talismán druida en su tienda, y parece darse a entender que le afecta a la cabeza. De hecho, el tipo reacciona a su errado intento de matar a Aulo como si estuviera en trance, y no se si la serie pretende ahí que me lo crea o no, por esa puñetera indefinición de la serie. Todo empeora ante el hecho de que se nos ha dejado claro que Aulo sabía desde mucho antes que eso iba a pasar. Joder, casi hasta se sugiere que el talismán lo hizo el propio Aulo para.......¿para probar sus habilidades, recién enseñadas por los druidas? No se. ¿Y por qué con su segundo precisamente? Si no lo hizo él, ¿como sabía que le iba a intentar matar él precisamente? ¿Por qué no impedirlo, para no perder  a su segundo? Entonces fue él ¿Por qué razón provocar ese ataque si luego lo deja marchar? Ay. No se. No tiene sentido ni lógica. Solo se me ocurre que es una enrevesada manera de eliminar a su cada vez más díscolo segundo. Pero no se. Tenías razones normales y razonables para explicar los actos de un personaje. ¿Por qué meter el tema sobrenatural? Es el toma y daca constante con esta serie. No sabe que cojones quiere ser, así que lo es todo a la vez.

Lo de los cazarrecompensas es a la vez la idea más genial y más absurda de la serie.

Si fueran mis manos y mi cara, sería mi expresión al ver la serie

Y es que en este punto puedo hacer notar que se trasparenta una sensación que tuve yo viendo la serie, y es el no saber qué se quiere contar exactamente. ¿Es una novelización de la conquista romana de las Islas Británicas, con todas sus vertientes políticas y sociales? ¿Una historia fantástica de lucha entre el bien y el mal? ¿Tal vez un relato psicológico y psicodélico, más enrevesado y misterioso? No lo se, intenta serlo todo, y funciona desigualmente en el proceso, estropeando tramas funcionales, o sosteniendo otras totalmente pesadas e inservibles, principalmente porque no tiene dirección ni propósito alguno.

Algo que podríamos definir como lo menos erróneo de la serie es la caracterización y la escenificación. Paisajes, escenarios y vestuario cumple en general. Un poco demasiado limpios a veces para ser la época que es, pero no a un nivel de falta de credibilidad (y de carisma) nivel Knightfall. A estos me los puedo creer como gente que de verdad vivió en esos tiempos. Hacen bastante más soportable la experiencia.



Para rematar, e ir terminando, un par de aspectos cuestionables más. Primero, Vespasiano, el emperador que instauró la segunda dinastía romana, tras la desaparición de la instaurada por Augusto y sus sucesores. Aparece aquí, en la serie. Yo pensé que no podía ser el mismo Vespasiano al principio, no sabía que el tío hubiera estado en la conquista de Bretaña. Pero resulta que sí. El tío era un general veteranísimo antes de ser emperador, y participó en a invasión de las islas británicas. Así que el personaje que sale aquí con su nombre debe ser él, porque si no, ¿para que ponerle ese nombre precisamente, habiendo tantos nombres romanos mucho más neutros? Bien, creo que es en el tercer capítulo o así donde una flecha enemiga se lo carga en una emboscada. Mmmmmmm, ay. ¿Recordáis lo que dije antes sobre que esta serie parece que quiere ir en direcciones contrapuestas todo el rato? Pues cosas como esta te trasmiten la sensación. ¿Había verdadera necesidad de hacer eso? Es como si un guionista recordase que Vespasiano estuvo allí, y había que ponerlo, y otro, que no tiene ni idea de quien es Vespasiano, pensó que quedaba chulo matarlo para darle entrada a un par de subtramillas medio interesante. Uno no sabe si es deliberado, o una chapuza como la copa de un pino. Y es casi el resumen de la serie en sí misma. ¿Chapuza, o una fumada deliberada? No creo que me gustase ninguna de las dos respuestas.


Y luego esta lo de los legionarios negros. Ay, podría hacer un artículo solo hablando de las memeces que se hacen en honor de la tendencia progre cada vez más extendida de excusar chapuzas o criticar la ausencia (o forzar la presencia) de este o aquel colectivo, como si fuesen barajas de cartas, y cada peli tuviera que enseñar todas las manos. El poder de ponerse unas gafas específicas para mirar y juzgarlo todo. Quizás haga ese artículo. Pero no es el momento ni el lugar.

Todo esto me recuerda un artículo que leí, a raíz de la polémica surgida en Inglaterra por un documental infantil al que se le ocurrió mostrar a un centurión negro como algo normal. Lo dejo en el enlace, que es muy claro y explicadito. ( https://www.huffingtonpost.es/ignacio-oliveras/no-todos-los-romanos-eran-blancos-pero-negros-tampoco_a_23072038/  ). Por resumir, no, los romanos, sobre todo en la época imperial, no tenían excesivos problemas con la etnia de la peña a la hora de formar tropas (pocos imperios lo han tenido). Así que tuvo que haber legionarios negros a lo largo del prolongado periodo entre la caída de Cartago y la toma del norte de África por los vándalos. Podemos suponer que comunidades subsaharianas, comerciantes probablemente, atravesaron el Sahara y vivirían en tierras romanas (porque del Sahara venían o comerciantes o los esclavos que estos traían). Es posible que a uno se le ocurriera hacerse auxiliar romano para obtener la ciudadanía. Es posible que a sus descendientes se les ocurriese enrolarse en la legión a posteriori (que no es lo mismo que ser auxiliar). Es posible, y si se dio, seguramente fue un porcentaje insignificante étnicamente hablando, habida cuenta de que Roma tenía otras canteras de tropas, mucho más cercanas. La cantidad, de darse, debió ser muy reducida, en la gran masa de tropas que Roma desplegaba por toda Europa, Oriente Próximo y Norte de África.

Así que sí, los dos legionarios negros de Britannia no son imposibles pero si raros, y el que llega a mano derecha de Aulo Plaucio es ficticio, es improbable, pero no es totalmente imposible (pero casi). Britannia camina por esa fina línea en este tema. Y dado los desmanes y bandazos que da la serie en otros aspectos, no sabría decir si este punto ayuda al naufragio general, o es un detalle puntilloso e irrelevante de un amante de la historia como yo.