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lunes, 20 de agosto de 2018

Star Trek Discovery (T1): a donde ningún ñordo ha llegado anteriormente

Me pregunto si había alguna manera de hacer un diseño de nave más feo


Voy a ser muy directo. Me gustaría que me gustase Discovery. En serio. Nada más aparecer sus primeros anuncios, recién acabada de ver Espacio Profundo 9, no podían ser mayores mis espectativas. Una serie que viniese con los deberes hechos de la experiencia pasada, con la ambición en tramas y medios propia de las series de hoy día. Pero no cayó la breva.

En fin, spoiler alert, por si alguien tiene interés de guardarse algunos secretos si no ha visto la serie.

Star Trek Discovery es una serie chapucera, que funciona a base de vueltas de guión (por no decir golpes propinados con el libreto) diseñados para llamar y mantener la atención del espectador, que en el shock momentáneo del atrevido giro de tuerca de tal situación o personaje no se para a pensar en el proceso para llegar hasta ahí, en el desarrollo y la calidad general de la historia. Y antes de que tenga tiempo, un nuevo golpe con el libreto directo a la mandíbula del espectador vuelve a nublar su visión. Y así sucesivamente, compensando las deficiencias en la calidad narrativa con un constante salto adelante de la historia, que avanza, siempre avanza, intentando atraparte en ese avance, para que mires hacia delante siempre, rezando para que no te fijes en el trayecto que se recorre, o el ya recorrido.

La trama del capitán Lorca, la de la emperatriz terrana, el salto mismo al universo espejo, la guerra con los klingons, lo de la infiltración del klingon operado, las intervanciones de Harry Mudd, el motor de esporas y su bicho, los terroristas vulcanos, y la moralina de última hora sobre los límites de la moral de la Federación. Todas tramas que se van sucediendo sin ánimo de coherencia interna, a menudo con poca explicación o justificación que les den entrada, con resoluciones igualmente hechas a la carta, que nunca obedecen a un sentido narrativo, a un desarrollo lógico, o a desarrollar alguna idea, sino a impresionar, al llamar la atención, confundiendo complejidad narrativa o un buen guión con dar muchos saltos mortales con tu historia. No puedo negar que el truco funciona hasta cierto punto. Es difícil no quedar preguntándose "¿y ahora qué?" después de un episodio, queriendo ver que nuevo retruécano se les va a ocurrir. Pero es puro artificio. Como los trucos de un mago, que distrae por un lado mientras hace lo que hace por el otro. Con la diferencia de que, al contrario que con ese ejemplo (y de cualquier buena peli o serie) la distracción tiene lugar no para producir "magia" sino para camuflar la inexistencia de la misma.



Un producto vacío de inteligencia, afectado además por la estupidez y confusión de valores de la progresía más estúpida de nuestros tiempos, que te llena la nave con todas las variedades sociales humanas que se le ocurre, golpeándose el pecho con el orgullo del necio, convencido de que eso es de lo que uno debe presumir cuando crea una ficción (no de la trama, argumentos, y otras cosas importantes), mientras afirma que ese es el espíritu de Star Trek, mientras olvida el espíritu de Star Trek: conocer lo extraño, aceptar lo diferente, explorar y descubrir. Juzgar cuando y donde puede o debe uno juzgar "al otro". Star Trek fue la serie que, por ejemplo, creo a una raza fascista y racista como los cardasianos, y en los primeros capítulos con un enfoque "serio" de esa especie (La Nueva Generación: Cadena de Mando 1 y 2), decidieron no ser maniqueos ni simplones recurriendo a lo fácil, el binomio fachas igual malos, sino crear un entendimiento de porqué los cardasianos eran así, que procesos sociales y económicos les había llevado a eso. Entenderlos, sin tener que compartir su pensamiento, una herejía para la mentalidad progre "moderna", rancia a más no poder, incapaz de discriminar entre el acto de comprender y entender, y el de compartir y defender. En consecuencia, los klingons se tornan en unos supremacistas reaccionarios ante la moderna y tolerante Federación, deseosos de restaurar su imperio decadente, bajo un reclamo sospechosamente similar al "America First" del hombre color cheto que gobierna actualmente en la Casa Blanca.

Y entiéndaseme, ni la tripulación multi-todo, ni la construcción de los klingons, ni siquiera el simil creada con un elemento del mundo real, son algo indeseado por mi persona o impropio de Star Trek. Lo que observo es como todo ello, mal ejecutado y realizado, deriva en una trama maniquea y de moral simplona, donde los klingons, o son malos o son individuos de mentalidad mediocre, cuyos principios no aguantan ni medio asalto (sirva de ejemplo la escatológica conversación entre la almirante y la klingon L'Rell en la que la primera insulta al mesías klingon que preconizaba el "Klingon First", sin que la segunda, presunta admiradora, replique porque "es que es tan grande la autoridad moral de la Federación").



Y así es como haces, virtud de un chapucero guión y una forma mal entendida de enfocar la narrativa, que una franquicia que celebraba la diferencia, la idea de que incluso los extremos, los opuestos y los diferentes pueden tocarse y hasta entenderse, admirarse sin tener que convertirse en el otro, en un panfleto en favor de la globalización a mayor gloria de la superioridad cultural de un modo específico de ver la vida, tenido de superior. No se me entienda mal, Star Trek siempre hilo fino en ese punto, pero tomando partido. Nuestros valores de tolerancia y demás, los encarnados por la Federación, son claramente los valores "buenos" dentro de la franquicia (por algo son los protas), pero siempre se cuidaban de no pisar la identidad cultural de las otras especies y facciones representadas, por violentas, opuestas o erróneas que estas pudieran llegar a ser.  Porque es que si lo haces, no hay debate que valga, ni contraposición de ideas, ni desafío alguno si aceptamos que el otro se equivoca porque sus valores no son buenos y punto. Incluso a veces usaban estas culturas para cuestionar la supuesta autoridad moral que de la Federación, a menudo presupuesta. Era ahí donde uno hallaba al mejor Trek.


Pero este Star Trek presenta un supremacismo klingon que llamaba a gritos a crear una historia que nos llevara a empatizar con ellos, con sus deseos y anhelos de restaurar un imperio otrora grande y dominante ahora fracturado y sumido en guerras internas entre sus casas nobles. A entenderlos, a pesar de que ese proceso de restauración pase por la recuperación de la cultura de la guerra y conquista, transitando por la dominación de la pacífica Federación y el rechazo de sus valores de tolerancia. Pero no. Nunca se explora que significa para los klingons todo eso, porqué ese rechazo. Solo son un mecanismo argumental para empezar una guerra que a su vez no será más que el telón de fondo para asuntos que, por otro lado, poco tendrán que ver con ella. Como mucho, para una trama de infiltración y traición que sirve tanto al efectismo de las tramas y giros de esta serie como de lógica o sentido carece, y para un cuestionamiento de la moral de la Federación tan falso como su enfoque de los klingons, pues no puede ser más artificial su presentación, y más falsa su resolución. Tanto la dinámica de los klingons y de la Federación, que podrían haber originado importantes reflexiones e ideas tanto para una Federación que debe poner en cuestión sus valores ante una situación imposible de ganar salvo que renuncie a ellos como para unos klingons que lo que buscan es restablecer sus valores de antaño, se resuelve de la forma más barata. Una bomba en un volcán, la amenaza del exterminio, y un detonador en la mano de la klingon pro-unión L'Rell. No se necesita una cuidadosa representación de las características sociales, económicas e históricas para representar un cambio en una sociedad o civilización, por ficticia que sea. No, que va. O, esta cuestión, en su traslación al lenguaje de la narrativa básica, ya no hacen falta guiones o historias que siembren, cultiven y recojan ideas que permitan desarrollar de forma inteligente y lógica la trama. No, no. Una puta bomba, sacada a última hora. ¿Dilemas morales, reflexiones sobre la vida, la forma de manejarse ante la adversidad, o una buena construcción de una civilización ficticia? ¿Pa que? Pon una bomba en tu vida.



Todo lo mencionado podría compensarse si, además, estuviésemos ante personajes interesantes, ricos y variados (en personalidad, me refiero), planteando alguno alguna historia que de algún modo compense la vaciedad de la premisa y el artificio del guión. Por desgracia, son pocos los personajes que escapan de la conflagración. Ya hablaré de aquellos que me gustaron, o no estuvieron mal. Mi atención se centra sobre todo en Gabriel Lorca interpretado por mi excelso Jason Isaacs, que esta bello haciendo de casi cualquier cosa, y en Michael Burnham, interpretada por Sonequa Martin-Green. Ay, ¿por donde empiezo?


Jason Isaacs esta excelso haciendo de un capitán de la flota con ciertos tics belicistas, con toques obsesivos y paranoides, aparentemente por haber sido el único superviviente de la destrucción de su anterior nave. Esto le proporciona a Isaacs al personaje más interesante, con diferencia, de no solo esta serie, sino de otras de Star Trek. No sabemos como era antes de la guerra, pero sabemos que esta lo ha cambiado, se ha vuelto manipulador, paranoico, belicoso, agresivo en su enfoque. En parte podemos defenderle. La Federación no es una organización muy belicista, y esta vendida ante los muy agresivos klingons. Que el capitán Lorca, tras su experiencia personal, haya decidido alzarse como ese hombre fuerte y decidido, dispuesto a tomar las decisiones que ningún otro oficial de la Flota Estelar estaría dispuesto a tomar, es hasta comprensible. Crea un interesante efecto en la nave Discovery y su tripulación. La tradicional confraternización propia de las naves de las pasadas series vista en las naves de la Flota esta ausente. Todo es rígido y militar en la nave Discovery, cuyo nombre mismo indica que no fue una nave creada para la guerra. Realmente, con Lorca como uno de los personajes principales, Discovery creó la mejor trama sobre los límites a la moral de la Federación que uno podía imaginar, saliéndose de los esquemas tradicionales de anteriores series de Star Trek. Un personaje conflictivo, que abraza una realidad ajena, y hasta reprensible, para la sociedad de la que proviene, pero cuyos actos podemos entender de donde vienen, y hasta compartirlos.

Hasta cuando destrozan a su personaje esta magnífico


Solo que no es así. Lorca, el Lorca que vemos durante la serie, no es el Lorca de ese universo, sino del llamado Universo Espejo, una realidad alternativa donde la humanidad no es la civilización pacífica y tolerante que es en el universo primario, sino un imperio militarista de tintes fascista y xenófobos, que emula la expansión humana mediante el acuerdo y la concordia representada por la Federación con la conquista y el genocidio que caracterizan al Imperio Terrano que le sirve de reflejo en ese universo alterno. Lorca no es más que un rebelde frente a la Emperatriz terrana que, de algún modo difuso, suplantó a su yo del universo principal. Y de algún modo igualmente difuso (gracias a Dios, tuvo al guión de su parte para protegerlo), todo lo que hace a lo largo de la serie es un plan para volver y terminar su golpe de estado de algún modo. Que le sale bien, no se sabe muy bien como. Ni siquiera se cumple el triste sueño de que Lorca fuera una especie de revolucionario, que aunque usara el asesinato, la traición y la manipulación sistemática para alcanzar el poder (métodos habituales en el Imperio Terrano) lo hiciera para conseguir mejorar las condiciones del Imperio. Algo que conservara al gris e interesante personaje que se había construido de aquí para atrás. Pero no. En cuanto le dejan hablar, se pone a lanzar discursos grandilocuentes de rezumante maldad que, curiosamente, vuelven a apelar al "make America great again" que creíamos ya abordado con el por ese momento ya olvidado asunto de los klingons. Una basura que estropea al que para mí era no solo el mejor personaje de la serie, sino que iba para uno de los mejores de la franquicia en general. Malgastando a un actorazo, por cierto, y de paso.

Creo que pocas cosas describen mejor al guión más basado en el efecto y en los giros que en la trama y el desarrollo argumental que este auténtico suicidio de personaje que ejecutan aquí solo para arrancarte un par de "oooohhhh" y "joder".


Luego esta Sonequa Martin-Green. Juro por mi madre que estoy convencido de que se inventaron eso de que fue adoptada por el padre de Spock (y que por tanto, se ha criado como una vulcana) para intentar justificar lo puñeteramente irritante que es la inexpresividad de la actriz. Ya en los Walking Dead, donde era dificil que alguien no me gustase de algún modo, me descubría intentando empatizar con Sasha (su personaje allí), sin conseguirlo, para mi eterna frustración. No es que le dieran nada demasiado interesante que hacer, pero para ser justos, tampoco había mucho que sacar de la actriz. Y aquí, como prota total de la función, se nota. Salvo notorias excepciones, donde la actriz consigue ganarse los galones de actriz, su desempeño es en general poco creíble, destacando solamente en las escenas de acción, por decirle algo bueno.

Todo su desempeño se podría coger con pinzas. Ellos te dicen que es una humana que no sabe comportarse muy humanamente por su crianza vulcana. Pero tardan lo suficiente en decírtelo para poder atribuir esas ligeras anormalidades en su conducta a que la actriz es mala de cojones. De hecho, aun cuando lo sabes, cuesta creerlo (a mi por lo menos). Es que no lo veo. La actriz no tiene tanto registro para conciliar el supuesto conflicto entre las dos realidades que tiene. Por lo general, solo es una mujer seria de aburrida personalidad, con algunos arrebatos. No hace falta ser medio vulcana para eso. El hacerla hija adoptiva de Sarek (papi del todopoderoso Spock) me parece una pobre chapuza para conectar de algún modo a este personaje recién llegado con la "élite" fundacional de la franquicia. Poco importa lo coherente que pueda ser con el resto de la franquicia el apañete. Personalmente, me parece un triste intento de blanquear con el prestigio de otros personajes a un personaje nuevo pero cutre y sin sustancia, al que no han sido capaces de darle una identidad y dinámicas propias. Tiene que parasitar nombres de personajes trekkies mucho más asentados. Triste manera de legitimar tu invento.


Hasta su trama personal es un artificio que se tiene en pie solo por ya mencionado empeño de tirar p'alante y no mirar para atrás del guión. Movida por sus prejuicios ante los klingons pasados por un aparente filtro de lógica vulcana, Burnham se amotina contra su capitana y amada mentora, para atacar a la nave klingon con la que se habían encontrado, el primer contacto no directamente hostil con los klingons en unas cuantas décadas. Burnham los atacan bajo la "lógica" de que ellos solo respetan la fuerza, y con ella hay que darles para que te pillen respeto. No voy a liarme, se monta un combate de la hostia, su capitana muere, junto con media nave, y a Burnham la detienen y poco menos que le cargan lo de haber iniciado la guerra con sus actos. En teoría, el personaje debe redimirse de esa pesada losa, y aprender que esa belicosidad no es el camino, hacerse sentir digna de la mentora a la que traicionó. No voy a negar que la premisa, por lo menos la idea con la que pretenden investir al personaje, es interesante, sobre todo en tandem con la belicosa influencia del capitán Lorca. Pero como dije, esta cogido todo con pinzas. Los actos de Burnham nunca se ven lógicos ni legítimamente podemos entender su curso de acción como algo que no sea verdadera gilipollez por su parte. Realmente es dificil empatizar con un personaje que es tan gilipollas que entiende que la manera de salvar a sus seres queridos es traicionarlos e iniciar una batalla imposible de ganar con un enemigo sanguinario que no les esta atacando. Todo rematado por el hecho de que los klingons iban a pelear con ellos sí o sí al final, cosa que hacen. Cargarla con el peso de ser la causante de la guerra queda muy bonito sobre el papel, pero tal como se desenvuelven los acontecimientos, es un pegote metido con calzador por parte de la trama que hieren el arco argumental de Burnham con una molesta falta de verosimilitud.


Gracias a los cielos, no todo es horrendo. A pesar de lo nada justificado que esta el cambio de look de los klingons, de lo mal que casa con el resto del canon.......debo decir que me gusta. Ahora los medios de maquillaje son superiores a los que había antes, y ese antes, a su vez, el que creo el aspecto típico que asociamos a los klingons, no deja de ser un cambio de otra versión aun más simple de los klingons, en la primerísima serie de Star Trek. Así que si, estos nuevos klingons son lo de menos para mí. Esta serie hace muchas cosas mal para estarme quejando de que los klingons parezcan, ahora más que nunca, unos bestias verdaderamente feroces y temibles.

En general, el valor de producción ha subido considerablemente, en comparación con pasadas épocas. Ahora si podrían, si quisieran, hacer un Trek más complejo y ambicioso, llegar a donde las series del pasado, limitadas por los medios de su época, no pudieron. Asímismo, aunque chapuceramente, sería de necios negar que el valor de entretenimiento, al menos, se lo tienen pillado al asunto. Algo bueno debe sacarse de lo mediocre, al menos, y lo cierto es que Discovery entretiene. Por ver esta si logran sobreponerse a las chapuzas y el simplismo de esta primera temporada.


Oh, Saru. Bendito Saru. Si alguien en esta serie se alza en guardián de lo que hacía grande a Star Trek, es él. No podría ser un personaje más clásico, tomando los esquemas más simples de la franquicia. Tome usted un alienígena cuya biología/cultura crea un aspecto, ámbito o forma de entender la vida o de manejarse muy marcada, diferente. Un ser que represente una sociedad marcadamente diferente a la nnuestra en metas, objetivos, expectativas, ideas, anhelos, etc. ¿Que es Spock sino eso? Un ser de lógica, luchando por entender a los humanos (y los humanos por entenderle a él), llevando una vida de descubrimiento, de uno mismo o sobre la vida, de la que el espectador es partícipe. Saru es un kelpiano, una raza que ha evolucionado bajo la presión de ser una especie depredada en su mundo natal. Por ende, no solo su sociedad, sino sus cuerpos (capaces de detectar el peligro como si el sentido arácnido de Spiderman se tratase) giran en torno al concepto del miedo, a la prudencia, y a la aceptación de la fatalidad. No significa que sean cobardes, sino que tienen otro tipo de perspectiva, una que asume la vulnerabilidad y la posibilidad de la agresión externa como máximas irremediables, algo que el optimista ser humano no concibe, a menudo más centrado en ignorar su propia mortandad y límites. A través de Saru, podemos entrever que es vivir con el miedo como forma de vida, lo limitador que puede ser, el como esa mera noción socaba atributos que la humanidad considera positivos. Pero a la vez, Saru no deja de tener su razón. El ser humano, acostumbrado a su propia arrogancia y genialidad, se olvida a veces de su vulnerabilidad, de lo relativo y frágil que puede ser todo.


La Philippa Georgiou de la veterana Michelle Yeoh compensa un poco el desaguisado de Lorca. Solo un poco. Como la capitana/mentora de Burnham resulta competente y entretenida, y al morir prontito, deja en general una impresión buena. Pero es como la Emperatriz terrana cuando nuestros protas van al Universo Espejo donde la cosa se pone realmente chula. Antes dije que, de vez en cuando, se lograba sacarle algo de punta a la sosa de Michael Burnham. Bueno, sus interacciones con la emperatriz son casi todas esas puntas. Es muy entretenido ver a un personaje tan marcado por como le falló a su mentora (y que luego murió) volver a verse ante ella......solo que no es ella, es una tirana genocida e implacable que, sin embargo, le dispensa cierto cariño maternal a Burnham........pero porque se lo dispensaba a la Burnham espejo, su hija adoptiva, que suplanta nuestra prota cuando va a ese otro universo. Realmente entretenido ver esa nada fácil y siempre tensa relación de "cariño". La hija perdida para una, la mentora perdida para la otra, de algún modo reencontrándose a través de los universos. Diferentes, mucho, conscientes de que la otra no es quienes ellas recuerdan......pero aun así y con todo....... Que la colaboración entre los personajes traspase el universo espejo y nos lleve de nuevo al principal, a donde se traen a la emperatriz por la negativa de Burnham de dejarla morir en el Universo Espejo, resulta de los poquitos movimientos sorpresa satisfactorios de verdad de la serie......quizás porque es de los pocos fundamentado en unas relaciones bien establecidas y construidas (para variar en esta serie). Se logra crear una conflictiva y tensa, y sin embargo emotiva relación, entre los dos personajes. Debo darle crédito por ello, porque lo disfruté muchísimo. Casi me compensan el malgasto de Jason Isaacs. Casi.


Para ir terminando, el resto del reparto que hacen la tripulación de la nave resultan competentes en general. Destacar que la serie logra hacer un movimiento interesante en su manera de enfocar a la tripulación. A pesar de que algunos de ellos eran recurrentes en los primeros episodios, con diseños particulares que obviamente esclarecía que no eran gente random, su participación en la trama, si se producía, era mínima. Y es deliberado. Refleja la manera compartimentada, secretista y militar que tiene Lorca de llevar los asuntos en la nave. La sensación de comunión, piña, camaradería y familiaridad propia de TODAS las tripulaciones en las series de Star Trek estaba ausente. Todo se manejaba fríamente, y parecía que solo unos pocos personajes estaban en posición de tener alguna voz en los asuntos que tenían lugar. Pero cuando Lorca desaparece y toma el mando Saru, de repente todos esos secundarios de vista empiezan a hablar, a participar, a tener nombres, a relacionarse. A través de la neblina militarista de Lorca resurgía el viejo espíritu cercano y cálido de toda la vida de Dios. Debo decir que fue algo que me gustó mucho, una evolución temática basada más en la atmósfera y en las coyunturas que la influyen que en que alguien lo verbalice.

Por acabar, las conclusiones. Discovery, al menos su primera temporada, es una serie con algunos aciertos, y muchos errores entre medias. Cosas que son, simplemente, cuestión de guión y de como se escriben las historias. Un constante salto adelante, con plot twist vacíos y forzados la mitad (por ser generoso) para intentar mantenerte pegado de cara al siguiente episodio. Hilarante, por  ejemplo, el como se inventan sobre la marcha que los terranos del Universo Espejo tienen hipersesibilidad a la luz para que asociemos, segundos antes de que nos lo digan, que Lorca es de ese Universo Espejo (pues tiene hipersensibilidad, que asociábamos hasta ese momento a una herida de guerra). ¿Se puede ser más chusco que invertarse una pista super forzada y plantarla segundos antes de la revelación? Lo dicho, es para que te quedes "yoooooos" o "buaaaahhhh, que giro" sin que el guionista tenga que partirse mucho la cabeza. Y eso, no es Star Trek, señores. Podría redundar, pero no lo haré. Star Trek puede ser oscura si te place (DS9 es bastante bélica y oscura, y para mí es la mejor serie de Star Trek). Lo que la diferencia de esta obra es que, primero, están mejor realizadas sus tramas, tratadas con más consciencia de lo que tienen entre manos, tienen mejores personajes, tratados con más respeto,.......y no son obras cínicas y estúpidas. A pesar de las limitaciones técnicas, de lo anticuado de los efectos o la estética, DS9, y muchas de las otras series de Star Trek, trataban de tomarse en serio a sí mismas, tenían, en sus mejores momentos, conciencia de estar creando material para una franquicia mayor, tramas que debían ser interesantes (porque con efectos especiales y acción solo no vas a triunfar con los medios que tenían). Y cuando decidían abordar una cultura, o cuestionar a nuestra civilización y moral occidental a través de la Federación, trataba de hacerlo con criterio y tomándoselo con responsabilidad. No siempre salía bien, pero al menos intentaban ser serios, y no caer en el pegote metido con calzador, plot twist baratos con los que vender el siguiente episodio. Y subterráneo a todo eso, una espeluznante carencia de algunas de las mejores virtudes de Star Trek.

Si antes Star Trek alargaba sus temporadas con capítulos que, al margen de su calidad, eran a menudo aventuras independientes, no conectadas, con un abordaje de las tramas generales propio de serie más "tradicional", ahora hemos terminado con una serie que en su mayor parte no se aleja de la historia que esta contando, pero que dicha historia no es más que un conjunto de pegotes diseñado para maximizar todo posible el interés por el espectáculo, sin atender a nada más. Mi único consuelo es que la muy icónica Nueva Generación también empezó con temporadas malas, por lo que he oído. Así que, quien sabe. Quizás en el camino, algún productor o director recuerde lo mejorcito de lo que era capaz la franquicia, y lo aborde con la ambición de crear una auténtica trama continua, sin capítulos superfluos, y una trama de calidad que anteponga unos mínimos de calidad y sentido a la prestidigitación vacua.



lunes, 6 de agosto de 2018

Las Pequeñas Contradicciones (o curiosas decisiones) del Despertar y los Últimos Jedi


Después de quedarme seco largando sobre porqué la nueva trilogía de Star Wars me gusta pero no me impresiona ni me despierta ningún interés como franquicia (a mi y a otros tantos), he terminado notando un par de, digamos, curiosidades en la manera en que esta trilogía interpreta su mundo y sus mensajes. Un mensaje que, a propósito o no, se trasmite en la manera en que construye su mundo y sus acontecimientos, y que en algunos casos no se hasta que punto es deliberado, una errata por la manera de construir la historia, o una chapuza directa. Supongo que quedará a juicio del lector, como siempre. Algo que me apetece compartir por aquí.

Por no liarme demasiado, lo concretaré en tres aspectos principales: La Caída de la Nueva República, el Reylo, y Rose Tico.


La Caída de la Nueva República, y como Conecta con Nuestro Mundo

Si algo critiqué largo y tendido en mi anterior escrito de Star Wars sobre esta trilogía, era la poquita atención que se estaba prestando a lo que era la construcción de mundo, de sus facciones y elementos. Que no se trataba de disimular que esto no es más que un remake, para contar lo mismo que la trilogía original, como al director de turno le apetezca, y hacerle ganar dinero a Disney, sin tener que partirse demasiado la cabeza pensando en como reinventarse y traer algo nuevo. Al margen de las opiniones personales al respecto de esta realidad, esto es un hecho. Estas pelis se han desecho de un plumazo de la trilogía original, ignorado todo lo que pudieran construir a partir de ellas, para hacer su versión de las mismas, y no se han atrevido a explorar demasiado su propio universo, más que una forzada, aburrida, desenganchada y sermoneante etapa por un casino en los Últimos Jedi.

Sin embargo, en la escasa información extraible de las pelis y, más particularmente, de las fuentes paralelas que intentan desesperadamente llenar los huecos que las pelis no han llenado, se nos da la imagen de una República ineficiente, abstraída, buenista, y en definitiva, débil. Enlazo a un vídeo  que explica muy bien estos factores para la caída de la República del canon establecido por Disney ( https://www.youtube.com/watch?v=3XdYhYUEX3I ). La imagen de esta Nueva República se podía resumir en políticos excesivamente displicentes que no desmilitarizaron en su época la maquinaria bélica del antiguo imperio y que, sin embargo, aterrorizados ante la idea de ser considerados y tachados de ser como él, se desmilitarizaron y descentralizaron a sí mismos, renunciando paralelamente a cualquier pretensión de constituirse en una autoridad firme, confiable, y con autoridad, prefiriendo evitar esos atributos "imperiales", favoreciendo a la larga la división, la discordia y la falta de control. Incluso se nos explica que desubicaron la capital de la tradicional Coruscant para establecerla en otros planetas, cambiando de mundo cada x tiempo, para dar la sensación de participación de todos, y alejarse del centralista imperio.


Me hizo mucha gracia esta visión de la Nueva República, pues vivo en ella, pues por poner un ejemplo en la vida real, mi propio país, España, nos vale. De una dictadura ultracentralista, que no permitía excesiva desviación de lo que se consideraban los pilares fundamentales de la unidad nacional, a un estado donde, en la desesperación por alejarse de aquello, se dio voz a una multiplicidad de voces (y a veces contrapuestas), ideando un estado compuesto de 17 pseudo-estados de discurso a menudo regionalista que arrimaba el ascua a su sardina, donde ideas como la identidad nacional, la unidad del estado, o incluso el respeto o el hacer valer la leyes del país se han convertido en sinónimo de "lo conservador", del "otro régimen" para cierto sector, en vez de ser los pilares fundamentales de todo régimen democrático moderno que se precie y quiera sobrevivir. En un país donde las atribuciones y competencias del estado son asunto de negociación y mamoneo político entre el gobierno central y el regional, en vez de hechos establecidos, donde incluso organizaciones que tienen por objeto la disolución del sistema tienen voz y poder en él (inaudito en otras democracias más consolidadas), la indecisión y la división política crean un clima que, junto a la corrupción, rampante en un modelo tan regionalista y poco estable en según que puntos como inmovilista en otros,  ayuda a que el ciudadano medio no confíe en sus instituciones y líderes. Algo que, en tiempos de crisis resulta fatal, da pie a movimientos y doctrinas populistas, doctrinales y, en definitiva, estúpidas y extremistas, fundamentadas por esa sensación de desapego. En el peor de los casos, a auténticos intentos de golpes de estados y el resurgir de ultranacionalismos casi fascistas, como ha tenido lugar en la región de Cataluña, donde una casta política, de las más privilegiadas con el trato que fundó nuestra democracia, incapaz de enfrentarse a la crisis económica y a su propia corrupción interna, y macerada en el identiterismo regionalista que llenó el hueco dejado por el estado y la unidad nacional, tomó la salida hacia delante para tapar sus casposas heridas, con un nacionalismo independentista casi xenófobo, que aprovecha esa falta de percepción unitaria con una impuesta sensación regionalista discriminadora (dependiendo de si la aceptas o no), violentando la desprestigiada democracia en el proceso, pues la democracia ahora es la horda con banderas que toma las calles. Una enfermedad la del regionalismo y el del nacionalismo xenófobo que se extiende por Europa, cuyas democracias atraviesan similares complicaciones, cada una según su idiosincrasia.

Y ante este fascismo pueblerino, no es sino cuestión de tiempo que resurja también el otro fascismo pueblerino, tan tradicional y casposo como el otro, desprestigiado antaño por su tenencia del poder, revalorizado ahora que la democracia es devorada. En España aun estamos a la espera de que surja esa Primera Orden, que responda a la rampante tibieza de políticos incompetentes, de una casta política poco acostumbrada a que sus hermanos de mamoneo traicionen el débil esquema de hacer las cosas que ha imperado hasta ahora, o a la estupidez de aquellos autodenominados "progresistas", que le ríen las gracias a estos verdugos de la democracia, convencidos de que todo vale para acabar con las "castas", incluso servir a otras. Jaleando tan fuerte contra el fantasma del pasado Imperio, vitoreando a los "valientes" que salen a luchar con el ya largamente difunto, que solo consiguen crear un discurso paranoico y simplón, a menudo doctrinal, que en realidad legitima el resurgimiento del temido enemigo, pues a fin de cuentas es aquello sin el cual muchos de esos políticos e ideologías no podrían vivir, acostumbrados como estaban a señalar su recuerdo como legitimación única necesaria. Con el rápido crecimiento estimado de partidos como Vox, poco tendremos, aparentemente, que esperar a que la gente airada de la estupidez y de los "valientes" que cercenan la democracia y sus instrumentos tan alegremente conozcan a los otros verdugos de ella, los que por querer defender la ley y la unidad a toda costa podrán retorcer su significado y función en democracia.

Ese escenario, que es el de mi país en la actualidad, se puede fácilmente intuir como muy similar al planteado para la Nueva República según todo el material que ha salido sobre ella. Un gobierno acomplejado, incapaz de tomar decisiones en firme y de hacer valer su autoridad, sea en el plano dialéctico o impositivo. Un mamotreto más preocupado de lucir progre, de no ser comparado con fachas, y de pelearse consigo mismo, que de ser consciente de que esta realidad la devora por dentro, la deja tiernita para sus cazadores de siempre: el extremismo, el radicalismo, el populismo como medio político de manejarse, la violencia como expresión política y la falta de garantías que no sean las impuestas por el poder de turno. Que gran alegoría sería, podría alimentar una trilogía entera esta premisa, con personajes que se descubren a sí mismos mientras navegan en la convulsión de un statu quo creado con todo el sudor de su frente por nuestros héroes del pasado, y que ahora se revela que creció torcido e incapaz de defenderse. ¿Lo enderezarán a tiempo para enfrentarse al monstruo? ¿O el monstruo regresará, y obligará a repetir la antigua lucha? Desde la Leia fuera de la política, el Han que ha vuelto a la clandestinidad, o el Luke desencantado, el primer en caer víctima de esta gloriosa contradicción. Como hubieran lucido nuestros antiguos héroes si esta franquicia hubiera actuado dando valor a lo que hicieron, y explicando porque hacen falta nuevos héroes a pesar de todo.


Cuando critico con tanta fiereza y ahínco lo perezosas y conservadoras que son las nuevas pelis de Star Wars, y porqué a mi y a muchos otros simplemente no les cautiva, me refiero a esto. Sin cambiar nada, el propio punto de partida que ofrecían estas películas como trasfondo era más original e interesante, más novedoso, que lo que han terminado haciendo, apelar a la trilogía original y repetirla sin más. Apelaron al bueno vs malos más bastardo y simplón, con unas pelis que, de todo lo expuesto, se quedaron con el discurso que mejor vendía a la sociedad pogre y acomodada que tiende a dominar en el plano social, el más sencillito de vender, y el más tópico, "uyyy, uyyyy, que malos son los nazis. Vuelven, y vuelven, y vuelven otra vez. ¿Por qué sera? Uyyy, que malos, que malos son. Hay que matarlos a todos". No tenga usted un discurso inteligente en su ficción, no desafíe al espectador con un poco de historia, de complejidad en su trama, mundo y facciones, aunque le venga en bandeja de plata. Si hay algo donde se nota que Disney, o quien fuera responsable de esto, no quería jugar a la complejidad o la madurez, a la auténtica reinvención e innovación de Star Wars, es en esto.

Al menos Lucas, en sus ineficientes precuelas, intentó explicar de donde venía aquello, como una mezcolanza de políticos presumiblemente bien intencionados, o al menos cansados del mamoneo de la corrupta e ineficiente República, se aliaron con lo más granado de las élites corruptas, que limitados por las instituciones que por otro lado los habían alimentado hasta ahora, decidieron quebrarlas (ostras, ¿donde he visto yo eso en las noticias?, uhmmmm), causando un pánico sin precedentes en una clase política mal acostumbrada al poder, y una ciudadanía acostumbrada a la estabilidad, posibilitando el alzamiento de un monstruo fascista. Si por algo se revalorizan las precuelas hoy día frente a las nuevas pelis, es por eso. Su universo tenía identidad, alma, sentido, iba a alguna parte con lo que se nos estaba narrando. La nueva trilogía existe porque la gente quiere Star Wars, y eso da dinero. No tengo inconveniente con eso, pero si alguien necesite notar la diferencia, que vea el trabajo de artesano realizado por el Universo Cinematográfico Marvel, y compare con lo hecho aquí. La diferencia entre querer ganar dinero y currárselo, y querer ganar dinero viviendo de un nombre prestigioso.

¿Y todo esto?

Y suelto todo esto porque esta trilogía, aunque ignore su trasfondo, lo tiene establecido en otros medios, para no ser usados donde debería, pero esta. Y permite un sinfín de observaciones curiosas sobre este universo constituido por Disney. Aunque a mí me gusta como concepto a explorar, me resulta curioso los elementos manejados para justificar, tras bambalinas, la caída de la República frente a la Primera Orden. En particular en lo referente al militarismo. Se nos expresa que, como la República redujo sus fuerzas armadas al mínimo, la dejó vulnerable al crecimiento militar de la Primera Orden. Tal es así que Leia creo una unidad paramilitar para suplir eso. Porque no nos engañemos, la Resistencia en la Nueva República era lo que era, un grupo de militares, no pocos veteranos de viejas guerras, aglutinados en torno a un viejo general que los ha formado bajo su mando personalista porque no esta de acuerdo con las políticas de su gobierno, fuera de cualquier autoridad o control. Lo que es un grupo paramilitar, vamos ( https://es.wikipedia.org/wiki/Paramilitar ).

No tengo nada en contra de ello, en una historia donde se reconociese esa realidad, y se estudiase las implicaciones de esto. Pero me resulta dificil creer que fuera esto lo que quisiesen crear. Estoy seguro de que en sus cabezas, querían regresar a la romántica rebelión y al malvado imperio. Pero en su aplicación práctica, resulta curiosa la implícita aprobación de que para luchar contra consumados militaristas, que se placen en pasarse la democracia por donde no les da el sol, no se abogue por gobiernos democráticos fuertes, sino que se da por hecho su debilidad y corrupción y se apele al militarismo y la vulneración de la democracia, para crear grupos militares paralelos e ilegales, al mando de una general y política retirada. Como entendido de la historia de España, eso no me hace sentir demasiado cómodo cuando son reflejados de forma tan laxa e inocente, dado nuestro historial con ellos a lo largo del XIX. Lo aceptaría sin problemas si fuese un acto deliberado, que buscase darle una mayor complejidad a la trama, que reflejase los grises de todo conflicto, algo que aportarse riqueza. No es el caso. Porque estoy seguro que en ningún momento ven esa curiosa implicación, sino buscan apelar a la imagen romántica en todo momento, y ya. Irónicamente, la fuente de esa imagen romántica, la Alianza Rebelde, sería muchísimo mejor tratada en este aspecto particular en Rogue One, ofreciéndosenos las implicaciones morales, oscuras y más grises de lo que implica la rebelión, sin visión de rosas, ofreciendo otra más agria, algo realmente no visto antes.


El Reylo

Y paso al otro tema que, debo confesar aquí, no va a versar sobre su pseudo-romance, o conexión, o puñetas. A pesar de lo cogido por los pelos que esta, lo cierto es que es de las pocas cosas que me han gustado sin demasiadas vueltas de Los Últimos Jedi. Aunque implique hacer de Rey una pazguata que toma decisiones absurdas que no tienen ninguna consecuencia negativa (ni siquiera cerca de tenerla) para salvar al asesino, que conoce desde ayer, de su adorado Han Solo. Pero de porqué Rey me parece un personaje tan entretenido como estúpido y estéril ya hablé en el otro artículo.

A lo que voy es a uno de los temas implícitos en la contraposición entre estos dos personajes. El tema del legado, y de lo habilitado que esta uno o no para hacerse cargo de él, la diferentes maneras de enfocar lo que hace a uno digno de ello, en el ejercicio de darse identidad y sentido a uno mismo. Nuevamente, aunque critiqué ciertos aspectos de esto en la otra crítica que hice, manifiesto que me gusta conceptualmente lo que manejan. Kylo Ren, heredero de un noble y poderoso linaje, para combatir su vaciedad interior, se ha enamorado de su propio legado, en particular del de su abuelo Darth Vader. Quiere adueñarse de su destino apelando a una figura de poder, sintiendo que su pedigrí le certifican como alguien destinado a la grandeza, digno de recoger el legado de un puto amo como Vader. En realidad solo reafirma que es un niñato pringado y fanático, pero eso es otra historia. En contraposición, Rey, una don nadie absoluta ya en el Despertar, revalidada en esto en los Últimos Jedi por aquello que a tantos, de un modo u otro, impresionó (y que a mí me pareció de lo más elemental) y es que no fuera hija de nadie importante (siempre me pregunté como harían para conectarla con alguien importante, si la lista de candidatos era tan corta como el borde de un folio). Es una don nadie, humilde, pero con talento, talento para combatir su propia falta de identidad, y libre del peso del legado que sufre Kylo, puede labrarse su propio destino, aprender de los grandes, sí, como Luke, pero sin quedar definida por ello. Un poco como Kylo, dicho sea de paso, "matando el pasado", lo llama, pero en su propia honda.


Todo esto esta muy bien. El problema, como he aludido al inicio de esta sección, esta en un detallito, uno que escama a más de uno, y es una tontería ignorarlo. Como dice el propio maestro Yoda, "no hay nada en esos libros que la joven Rey no sepa". Si hay algo que resuma el descontento de no pocos con el personaje en cuestión, es eso. La ficción reconoce tan formalmente la intuitiva y natural perfección de su personaje, que se resulta hasta curioso. Como ya observé en la anterior crítica, la trama de Rey es ser perfecta y estupenda, superbuena, y una heroína nata "que ya sabe todo lo que necesita saber", por tanto, poquito tiene que aprender o retos que el público pueda percibir como insalvables para ella. Su trama es superar sus complejos que la limitan, y abrazar su capacidad, una capacidad que la certifican totalmente para hacerse cargo del legado (vamos, del protagonismo de la serie). Como ya dije, no me parece una mala trama, y como ya observé, si flaquea, es por lo expuesto por las palabras de Yoda. No hay error en Rey. No hay caminos que superar, dificultades dignas de ese nombre, ni habilidad que no tenga, objetivo que se preponga que la vaya a dañar o decisión cuestionable que no tenga consecuencias lesivas reales para ella. Es un ser tope guay, y aprender a aceptarlo es su trama. Literalmente nació para ser prota, y la trama hace bien poco por disimularlo. Si para muchos no hay sensación de superación en la trama de Rey, por mucho que formalmente lo haya, es por eso. Porque no se siente que Rey gane algo, o aprenda algo significativo, o que algo sea un reto para ella, aunque sea en apariencia. Es solamente una muchacha que, oh, sorpresa, descubre que es un ser genial de la nada. En dos días, a lo largo de dos pelis, es toda una Jedi porque ella lo vale. Luego hay aun quien no puede pillar porque existe gente que la tilda de Mary Sue.

Y ante esta noción de predestinación, de percibir a este ser como un ente "elegido" para protagonizar, no por algún elemento de la trama, sino por un guión que no ha sabido encontrar otro modo de insertar a su protagonista (por cojones, en lengua vernácula), resulta que el discurso del film queda curiosamente invertido. ¿Que es el elitismo manifiesto de Kylo frente a un personaje reconocido como superior por existir en boca de los personajes, sin siquiera un mierdero recurso de héroe predestinado o profetizado mediante? Puede que sea Kylo el que parlotee sobre el legado, o sobre hacerse digno por sí solo de él, sobre ser mejor por venir de donde viene, pero de los dos, solo uno hace esfuerzos y sacrificios para conseguirlo, y no es Rey, dado que escasamente percibimos incapacidad o reto en todo lo que ella enfrenta. Y, si, cierto, los esfuerzos y sacrificios de Kylo tienen una traducción nociva y de lógica errada en general, y no como algo positivo. He ahí adonde quiero llegar. El esfuerzo personal para labrarse un destino, sea en base a un ideal, o sea por propia cuenta, es representado a través de un personaje vacío, una criatura tóxica y envenenada, obsesionada con ser, e incapaz de ser. Por el contrario, el personaje que lucha contra el elitismo es, en realidad, el elitista. Su historia no tiene de moraleja o como manifiesta implicación el esfuerzo, el entrenamiento, el aprendizaje, o el sacrificio personal, porque apenas lo práctica, lo hace todo "por instinto" (por cojones del guión). Como mucho, es un acto paralelo a sus demostraciones de lo buena buenísima que es en lo que hace. La moraleja de su historia es entender que no necesita a nada ni nadie, porque ya es especial. Y es que cuando naces superior.......pretender vender una trama basada en tener autoestima como que no pega bien.


Se crea una curiosa conjunción, en la que el elitista Kylo es en realidad el que lucha, suda y sufre por alcanzar un nivel, por cumplir sus ambiciones, frente a la don nadie Rey, que no tiene nada......salvo el guión que la tiene por prota, y lo certifica sin disimulo en la trama. El esfuerzo es malo y tóxico, y lleva al engaño. Hacer el esfuerzo mental de reconocer tu genialidad interna, sin ningún otro sacrificio o ambición, es lo bueno. No sabría si considerarlo una bonita alegoría sobre la belleza de la autoestima frente a la ambición destructora como suplemento de ella (que es lo que pretende ser la trama de Los Últimos Jedi), o como muchos lo perciben, una chapuza tóxica de cojones que mima a la protagonista de forma desvergonzada e impropia de una épica fantástica trascendente y relevante como es Star Wars. Tú también, mujer don nadie, puedes ser así de estupenda......porque todas las don nadie son en realidad tan perfectas, hábiles e incontestables como Rey, por supuesto. Una fantasía de poder, ante el que todos se pliegan y la rinden pleitesías. En serio, cada vez veo más claro que es una Mary Sue, bien hecha, pero lo es.

En fin. El mensaje era bonito, y la realización en general nunca ha sido un problema para mí (Rey/Kylo/Luke es lo único que me gusta de los Últimos), pero el diablo esta en los detalles. El concepto de la autoestima manejado valía la pena introducirse ¿Pero a costa de la credibilidad de tu protagonista, y hasta de tu propio pronunciamiento contrario al elitismo y la imposición del poder del legado? Al final todo queda en lo que ya expuse en mi crítica anterior. Rey es entretenida, esta bien actuada, y el guión intenta hacerla interesante, pero la carencia de una buena planificación en esta historia ha hecho de ella una heroína nata, con todos los atributos guapos, y ninguno de los esfuerzos asociados, que o no se equivoca, o cuyas poquitas equivocaciones salen a favor de ella (esto en los Últimos y esa absurda misión para rescatar a Kylo). Pretender vender una trama de tener autoestima con un personaje así de perfecto e incólume......joder, así cualquiera aprende a tener autoestima, no te jode. Si tienes la suerte de pertenecer a la élite superdotada de Rey. Y es que Rey NO es Harry Potter, y no puedo decirlo lo suficientes veces para que cale la diferencia entre un héroe con dones extraños y poderosos que lucha, sufre, crece en poder y personalidad y se gana su derecho a ser un héroe.....contra un personaje al que le fue concedida la grandeza al nacer, y juega a hacer como que no, pero sí.

De lo poco que daba la sensación de debía hacerse en esa peli




Rose Tico

El personaje de Rose es el mayor grano en el culo de la franquicia desde.....¿Jar Jar quizás? Un personaje que solo puede explicarse por el capricho de algún creador. En este caso, su misión es apuntalar un mensaje y discurso destilado para el personaje de Finn, el del idealismo rebelde y el orgullo de luchar por él. Aunque cumple su función, y la trama de Finn queda clara (eso ya hace a Rose manifiestamente superior a Jar Jar), sigue siendo un personaje molesto. En gran medida por la sermoneadora actitud que tiene de "revolucionaria concienciada", que te trata de tonto porque no ves como ella ve. Solo un escenario tan manido como su actitud, metido con un calzador anticlimático y forzado, podía completar este despropósito que es toda la sección del casino en esta peli, que aunque, como digo, cumple su función narrativa en lo que a Finn respecta, no queda exenta de ser una chapuza realizada de aquella manera.

Buah, creo que me he enamorado




Pero no son esas monsergas de progrechachi de Rose lo que me hace traerla aquí, sino un detalle en particular, ya comentado, pero que define a la perfección el desdén hacia el personaje, pues es el remate de una función estructural ya comprometida.

Antes de lanzarme a la piscina del odio, aclarar, porque siempre habrá gente dispuesta a entender lo que satisfaga sus filias y fobias, que comparto el acto de despreciar personajes de ficción, o de amarlos. Forma parte de la fantasía y el juego de todo fan que disfrute de estas cosas, con enviciarse y darle cierto valor relevante a lo que no es más que un juego y un divertimento. Confundir esta realidad paralela de esparcimiento con la realidad real, confundiendo el insultar y vejar a un personaje despreciado con insultar y vejar a la persona real que lo encarnó, especialmente si no es responsabilidad suya aquello que ella encarnó, es de animales que ya que no pueden separar el mundo real del de las ideas y percepciones, apenas podemos denominarlos de seres racionales, y por ende, de personas. Sea dicho, empiezo con lo mio.


Hay varios momentos donde los Últimos Jedi sufre para mantener la credibilidad de lo que oferta. La Leia voladora es quizás el más cacareado. Pero para mí, el que más me rompió fue el momento en que Finn iba a sacrificarse para salvar a los rebeldes, estrellando su nave contra el láser que iba a perforar sus defensas. Rose le salva, impactando en el aire con él, diciéndole la mayor pollada que he oído en una peli en varios meses. "Así es como ganaremos, no luchando contra lo que odiamos, sino salvando lo que amamos" más o menos dice la condenada. Juro que vi en mi cabeza a Tommy Wiseau asintiendo y rematando con un "if more people love each other, the world will be a better place to live".

Hay varias cosas mal en esto. Primero, ahora resulta que le gusta el moreno ¿desde cuando?. Segundo, el choque salvador era para haberse matado uno de los dos, o ambos. Menuda manera de "salvar lo que amas". Tercero, ¿a que viene ahora ese discurso contra el odio o el sacrificio, o lo que sea? ¿Así es como ganaremos, en serio? Mientras morreas a Finn, el cual te mira mientras piensa "pero esta tía que se ha fumado" me gustaría que pensemos en como dentro de 10 minutos Luke va a matarse así mismo por hacer lo que el guión, razón estúpida con personaje estúpido mediante, no le ha dejado hacer a Finn. Recordemos a la almirante Holdo, salvando a la exigua resistencia al matarse "matando lo que odiaba". Rose Tico, hija mia, querida de mi alma.......¿Y TU HERMANA, QUE SALVO TU CULO, EL DE TU ASPIRANTE A NOVIO, Y EL DE TODOS LOS DEMÁS? Me habrá encantado que la hermana hubiera dicho, al principio de la peli "podría matarme y destruir al enemigo.......nah, prefiero vivir", y ver como el crucero imperial destruía a los rebeldes mientras Rose mira por la ventana y dice "if more people love each other...".

La peli podía haberlo justificado como un acto egoísta de su parte, al no querer perder a Finn. Pero eso no quita lo chusco del romance instantáneo, y además sería aun peor. Rose es barro de puro idealismo desprendido y progrechachi moldeado para que parezca una persona, y un acto egoísta de su parte hubiera sido tan forzado como lo del noviazgo, o que decida salvar a Finn con un acto potencialmente mortal, y condenando a la Resistencia a morir, quedando todo justificado con una nueva demostración del virtuosismo moral de este esperpento artificial. Mejor mirado, hubiera preferido la justificación egoísta. Siempre podían decir que tras morir la hermana, no quería perder a otro ser querido. Al menos parecería un personaje humano, capaz de cometer errores y tener sentimientos, no un desagradable concentrado de virtud y moral tan falsa como sermoneante.

Para una alegoría crítica sobre la moralidad del sacrificio y sus supuestas bondades, Los Vengadores 3 La Guerra del Infinito maneja, como ya comenté en este blog, mucho mejor ese concepto, lo inserta con total naturalidad en los hechos y sucesos que muestra, y en las decisiones tomadas por los personajes y su significado. Tanto si compartes su tesis como si no, es innegable lo bien montada que esta a ese respecto. ¿Aquí? Una chapuza creada por la necesidad de completar el arco de Finn, pero sin que muera, para poder meter a Luke al final. ¿Que hacer? Llamemos al personaje comodín. Lo hemos estado usando para arrastrar el desarrollo de Finn en pantalla. Nadie se fijara en su forzada y artificial existencia si la usamos forzada y artificialmente una vez más.
Me encanta como hay gente que cree que se la odia por eso que ahora llaman ser una mujer (o una belleza, depende de lo que hablemos) "no normativa" (el eufemismo para feo en nuestra actualidad políticamente correcta) en un rol importante. Ya, si, es fea.....perdón.....es "no normativa" la muchacha. Se sale de los cánones. Sin duda tiene que ser eso por lo que el personaje no cuaje para bastante gente. 

....................en serio, creo que me he enamorado..........................





Ay. En fin.
Al final, lo que es innegable, es que esta nueva trilogía tiene cosas bien hechas, y morralla suficiente como para tener entretenidos a los fans durante años. Ahora que me he desahogado, veamos como deriva la cosa en el episodio 9, pues tienen mi curiosidad, pero no mi atención.