*Pagiado: Expresión, no se si propia de Canarias o no, pero que se usa bastante, que viene a significar agilipollado

A veces, cuando uno se entrega al noble arte de estudiar historia, y más importante aún, de entenderla, en sus contextos y matices, en su totalidades y particularidades, sin tratar de leerla o entenderla con sesgos y vicios (algo muy dificil), descubre multitud de momentos históricos en los que te preguntas ¿En qué estaban pensando aquellas gentes?
¿Por qué el Imperio Español comprometió tanto esfuerzo y recursos en una guerra en Flandes, en el centro de Europa, que nada le interesaba a los intereses españoles, así, mirando por encima, y a voz de pronto. Claro, cuando lees del tema, lo entiendes. El factor de la religión como elemento vertebrador de los estados de la época, el prestigio de una potencia hegemónica en el continente, las constantes victorias que no permitían una retirada a tiempo, tener mano en el comercio del Mar del Norte, etc. Claro, ahora lo vemos, y lo entendemos, hasta nos reímos (cosas de historiadores que no todos pillan). Como digo, pasa. Uno va con su mentalidad, y no lo pilla, y hace un esfuerzo para entender y pensar como se pensaba entonces, con lo que se sabía entonces. Y aún así, cuesta.
Uno de los momentos favoritos para todo profano o iniciado en la historia para hacerse esa pregunta es la República de Weimar, la Alemania de entreguerras, y como de ella salió y llegó al poder algo como el Partido Nacionalsocialista, más conocido como Partido Nazi, de infausta memoria, ganada a pulso. ¿Cómo una sociedad tenida por avanzada y civilizada, como la alemana, pudo alumbrar semejante esperpento? ¿Cómo es que tantos políticos, dentro y fuera del país, le hicieron la ola a Hitler, lo cubrieron de aplausos, alguno hasta de elogios, mientras escalaba y rompía los límites de lo que podía y no podía hacer con un país, hasta los niveles más absurdos? ¿Es que nadie vio venir que el simpático señor de retórica confrontativa, rupturista, ultranacionalista hasta el delirio fantasioso, resentido y paranóico con ofensas reales y ficticias, que usaba instituciones, leyes y tratados como si fuera papel de fumar, a consumir cuando más le parezca, ocultaba a, como poco, un tipo poco recomendable para mandar algo? Pues no. En su país, y en el extranjero, le compraron el discurso victimista de "oh, pobrecitos alemanes" y le dejaron hacer. Le dieron la mano, y cuando a cambio les agarró del cuello, entornaron los ojos y pensaron "no pasa nada, esta haciendo justicia social, dándole a su pueblo el lugar que le pertenece por derecho en el mundo". Solo cuando empezó a incordiar demasiado, a apretar demasiado, es cuando alguien se mosqueó. Para entonces ya había empezado a cribar a los alemanes "buenos" de los "malos", creado una mitología fantástica por historia nacional, un mito de superioridad, un ferviente fanatismo, dispuesto a la inmolación más ridícula del individuo, sea hombre o mujer, niño o anciano, para cumplir con el sueño, y dilapidado una democracia, innecesaria ahora que el líder y el movimiento representan al pueblo más y mejor que esas torpes leyes e instituciones, que tanto oprimieron al movimiento.
Primer Ministro británico Neville Chamberlain, conocido por ser el tonto del culo que creyó que darle de filmar un papel a cierto austriaco con un bigotito le iba a calmar.
Como digo, resulta inconcedible pensar como fue posible que tanto tonto del culo, incompetente, crédulo e idiota se pusiera de acuerdo para permitir que esos locos llegaran a catar algo de poder siquiera. Inconcedible, claro, para el ser humano actual, con el bagaje que llevamos, el saber que pasó, y todo eso. El mayor enemigo de la historia es el listo que la juzga, conociendo todos los spoilers, y creyéndose muy listo por ver lo que la gente del pasado no. Es fácil caer en la tentación. Pero el listo nunca se ha parado a mirar como se desarrolló la trama.......con todas sus versiones, los gestos, los símbolos y desarrollos. Lo que tiene cada momento de único......y de sorprendente similitud con otros.
Como digo, es un instante de alucinante incredulidad para todo conocedor casual de la historia. Pero por suerte o por desgracia, los españoles podemos dejar de sorprendernos y de preguntarnos como puede una democracia dar poder a unos xenófobos fascistoides, que no pase nada, y se haga bajo el aplauso de un número de personas nada desdeñable, bajo la desidiosa mirada de políticos y aparatos legales, dentro y fuera de un país.
Una democracia joven, indecisa, corrupta y dividida. La aplicación y el respeto a la ley no era algo que funcionaba como un hecho, sino como un asunto de convencionalidad política, auspiciado incluso por una parte de la población, que al ver a una clase dirigente entre idiota e incompetente, si no corrupta directamente, incapaz de replicar con coherencia, aceptan como un hecho que todo el edificio es una ruina, una impresión que se generaliza y da aire a movimientos cuyo único objeto es conmover a la masa, con la primera obviedad, mentira, chorrada o consigna que salga de unos labios mínimamente carismáticos. Todo ello claro, bajo el tamiz de una crisis económica galopante, que siempre pone a los políticos en un aprieto, a la gente normal la acojona, y a los cuentistas, una oportunidad de negociete a costa del pazguato que mande en el momento, a menudo más ocupado en chorradas, el politiqueo o en fastidiar a su enemigo tradicional, y al que se le pueda responsabilizar de todas las fallas reales, e imaginadas si hace falta, del país.
Señalar al enemigo interno, al traidor, básico para humillar y catalizar el acoso contra el germen que infecta el cuerpo social
Y en ese contexto de país desunido, con un estado debilitado, en confrontación consigo mismo, y ahogado en crisis, surge un movimiento lleno de identidad y sentimiento, anclado en arraigados y castizos sentimientos de particularidad racial y cultural, sobredimensionado hasta reescribir la historia, para alentar al pueblo a unirse, todo para encontrar un sentimiento de unidad y destino manifiesto desconocido hasta entonces para estas pobres almas perdidas, sin causas justas. Un destino solo alcanzable por el pueblo elegido, oprimido por supuesto, pues de alguna manera debe conciliarse su estado actual de percibido sometimiento con la visión de superioridad que tienen de sí. Esta unidad del pueblo, por supuesto, se suele dar en contraposición a un enemigo externo e interno. El externo, por supuesto, el opresor y tirano, sea real o imaginario, y el interno, el traidor potencial, aquel que amenaza con desmantelar con su mera presencia el relato de perfecta unidad del movimiento nacional. Por supuesto, el movimiento nacional representa a todos los ciudadanos (los auténticos), por ende, la democracia es algo siempre relativo a lo que ellos denominen como tal. Sean elecciones amañadas, votos coaccionados, o referéndum cuyos conteos los hace el movimiento nacional, la cuestión es que lo importante no son los detalles porcentuales de población que se adhiere o no. Todos están adheridos, les parezca o no. Y dado que son el pueblo, las instituciones y las leyes son relativas. Están cuestionadas por la crisis que viven, es fácil catalogarlas como irrelevantes si no son para ser instrumento de ellos, el pueblo unido. A menudo incluso se presentan como instrumentos del opresor, asimilándola pues con el enemigo. Pero no importa, el pueblo unido no necesita más voz ni ley ni institución que la que conceda a sí mismo. Particularmente, el que conceda el paladín del movimiento, por supuesto, porque todo movimiento tiene un héroe, que como concentración física del movimiento nacional, es sagrado. Él es siempre grande, fuerte, inteligente y perfecto. La obediencia, el sacrificio personal por él, son buenos valores. Eso del sacrificio es particularmente notorio. El movimiento nacional exige de sus seguidores la voluntad de servir de escudos a sus líderes, señalar a los traidores, cargar contra los instrumentos de opresión, y sobre todo, ahogar con sus gritos siempre que el opresor o los traidores intenten ejercer una voz crítica. A menudo los gritos son el telón de fondo mientras el líder evoca su fantasía particular ante propios y extraños. A esto lo llaman, por supuesto, democracia.
Democracia versión 2.0. Todo para el pueblo unido, que jamás será vencido, pero sin él. A costa de él más bien
¿Como no va a triunfar un movimiento que es todo identidad en un país y un estado desustanciado? ¿Como van a impedir algo políticos mediocres, cobardes, temerosos incluso para aplicar las leyes? ¿Como van a responder a un discurso tan avasallador, que no admite réplica, quienes no tienen discurso más que en ese cortejo de bar llamado campaña electoral? Podría parecer que he estado hablando de cierto austriaco, y de aquel circo que entre todos le dejaron montar. En realidad hablaba del proceso que ha devenido en este tío.
---Quim Torra, político, marioneta vocacional y racista ocasional
Un nostálgico del racismo reaccionario catalán más destemplado de aquellos salvajes años de comunismos, anarquismos y fascismos que fueron los años 30, donde todo se resolvía con una bala, y el desprecio al contrario era norma. En el caso de aquellos que son fuente de admiración de Torra, la norma se medía en razas superiores e inferiores. Entre españoles-africanos, y catalanes-caucásicos/europeos (de siempre, la raza superior). Un señor que, de todos modos, no necesita dejar constancia de sus modelos a seguir para expresar muy claramente su xenofobia rancia, su odio visceral e instintivo, casi primitivo, hacia todos aquellos que le pagan el sueldo. Hoy un sueldo mayor, pues presidente de comunidad le han hecho. Entre aplausos, en el seno de la democrática Europa, hemos investido a este señor. Un mártir voluntarioso de la causa nacional, que une al tiempo que suprime la disensión como si no existiera, llora y se queja con la misma rapidez con la que esta dispuesto a retorcer el poder, los mecanismos y los sueldos concedidos por el estado de derecho para seguir sus propios intereses, enviando a sus hijos a enfrentarse con el "enemigo"gustosos, con tal de obtener una impactante portada. Lejos de la vergüenza, exhiben con orgullo como han prostituido a la democracia, aprovechándose de una población tan desesperada como ignorante, capaz de creer que votar sin garantía alguna, y de forma ilegal, en una clara estratagema de confrontación con el estado, es votar. Pero poco importa eso con gente que presume abiertamente de sus delitos, convertidos en gesta nacional, en hitos de lucha por los derechos.
---La Bandera de Sangre, manchada con la sangre de los "mártires" muertos por la represión policial durante el intento de golpe de estado. Iba a cada mitin, a ser besada por los adeptos, para que se les trasmitiera la fuerza de los mártires de la causa.
No nos alarmamos cuando hacían lista de funcionarios desafectos, ni cuando acosaban jueces, ni cuando decidieron usar niños de escudo humano para proteger su sucedáneo de urnas, ni cuando cientos de políticos secesionistas que expresaban bien alto sus ideas, y andaban con libertad (y hasta impunidad, dada su actitud) pretendieron hacernos creer que había políticos que no andaban en libertad por ser secesionistas que expresaban bien alto sus ideas, insultando con ello a todo el país, por no decir a todos los ciudadanos con cerebro. No nos alarmamos cuando dirigentes de partidos sobrerrepresentados en el parlamento nacional, que hicieron que Aznar hablara "catalán en la intimidad" y que Zapatero les hiciera unos zapatos a medida, salieran al extranjero, hablando de que Franco había vuelto de la tumba, los españoles son como orcos, degenerados, sin dignidad ni consciencia, y ellos, la pobre raza oprimida.
Señalar al traidor y al invasor es importante. Su extirpación o asimilación doctrinal para la purificación del cuerpo social es necesaria
Hoy, como entonces, la comunidad internacional parece pajiada, a pesar no ser pocos los países donde el ultranacionalismo prospera (y hacen migas entre sí). Hoy, como entonces, tenemos políticos faltos de visión, divididos e incompetentes, que parecen lentos en apreciar el monstruo que ya ni vergüenza tiene, solo la volutad de sacrificar a todos sus hijos en el altar que ha levantado para sí mismo. Hoy, como entonces, tenemos incluso partidos dispuestos a darle alas al monstruo fascista y racista, a pesar de todo (entonces fue el ala conservadora alemana, hoy unos llamados de "izquierda"). Hoy, como entonces, hay gente no adicta al movimiento que lo mira con buenos ojos, que les aplaude incluso, ojos de romántico, que solo ve gente que se esta salvando de la miseria y la opresión de un estado que se pudre, luchando por su libertad (inserte un Mel Gibson gritando), que se queda en los fastos y las palabras bonitas, y no ve el fondo. Hoy, como entonces, un ultranacionalismo radical y recalcitrante, racista y manipulador, dispuesto a romper cuanto haga falta al supuesto objeto de salvación (el pueblo) con tal de cumplimentar el "sueño", la "democracia" verdadera, perfecta y purificada de los elementos nocivos, que durará para siempre al parecer, pues no existen otros problemas para ese pueblo que el de alcanzar la realización de la nación. Hoy, como entonces, la historia se repite.
Hitler en la cárcel tras su intento de golpe de estado. 16 de los defensores del pueblo unido. ardiente de libertad, murieron víctimas de la fascista policía alemana. Claramente, un prisionero político. Gracias a Dios, la historia le reivindicó, y ganó unas elecciones.
Como dije al principio, hay corrientes que se repiten, cuyos patrones y tics son apreciables y comparables, y otras que no, las cosas que evolucionan, según el periodo histórico. La historia nunca es la misma, pero repite sus patrones. La violencia, por ejemplo, es algo que ha pasado a la historia en Europa. Ya no esta de moda la exaltación de la violencia o la conducta terrorista que practicaban los referentes de Torra, y sus primos mayores de Italia y Alemania. España no es un país ni por asomo tan destrozado como la Alemania de Weimar, sea por la posguerra mundial o por el Crack del 29. Asimismo, Cataluña carece de auténticas ofensas históricas que funcionasen de catalizador, al contrario de la Alemania de Weimar, y sus pérdidas territoriales tras perder la guerra mundial. La amenaza de la misma no es, todavía, una realidad que se cierna sobre Europa. La represión policial ya no se destila a tiros, sino con simples porras, de ahí que lo mejor que hayan podido ofrecer como "bandera de sangre" el fascismo catalán sean solo lazos amarillos para mártires ficticios, y urnas para una democracia a la medida del movimiento nacional (ni siquiera heridos de la supuesta represión han conseguido encontrar).
Aquella vez que Kennedy mandó el ejército para aplicar una sentencia del Tribunal Supremo en un estado, frente a la oposición directa de su gobernador. Claramente, Kennedy era un dictador opresor procedente del degenerado y salvaje país de España.Tenía algo que ver con no segregar población......seguro que era para negar el derecho para lidiar con los "colonos" e "invasores" castellanos.
Pero con lo que quiero quedarme es con lo que ha acontecido hoy. Le ha sido concedido un cargo de responsabilidad a un supremacista racial, un títere confeso de un prófugo de la justicia. El sueño de hacernos los suecos, o los ilusos, con el nacionalismo catalán llegan a su fin a marchas forzadas. Un xenófobo, pagado por todos los españoles, en nuestra tierra, con nuestras instituciones, para que pueda ignorar la democracia y media ciudadanía catalana a placer. Para un señor que no duda en presumir en como lo va a cambiar todo para que se ajuste a su visión,y de la mitad de la población a la que representa, por un líder que nadie ha votado, huido de la justicia, martirizado ex proceso. Proclamado y tolerado el títere por aquellos que no dudan en emplear el término facha y fascista para todo aquel que les sea ajeno. Hemos desvirtuado tanto el término fascismo que hemos acabado tildando de tal a políticos elegidos, gobiernos votados, instituciones y cuerpos, llenos de trabajadores que hacen su labor, y se ha convertido en normal que así sea. Ahora tenemos a un verdadero xenófobo, supremacista, opositor manifiesto del estado de derecho y defensor de la manipulación electoral del 1-O confeso. Acreditadas conductas y tácticas fascistas. Para una vez que en el panorama político español que vemos a un verdadero fascista (no fantasmas de la izquierda rancia) en un cargo público desde que se muriera el general (o incluso antes de eso),..........y nada. Los ilusos y los esclavos seguirán aplaudiendo al fascista y vilipendiendo al endeble y corrupto estado que, sin embargo, es lo único que se le opone y les protege. Como en Múnich en 1923. Y como se esfuerzan aquellos que deberían sostenerlo en debilitarlo. ¿Cómo no volverse un integrista? Lo mismo debieron sentir los ciudadanos de la República de Weimar cuando vieron a aquellos lozanos luchadores de la libertad, que buscaban la perdida dignidad del pueblo, yendo en procesión con sus banderas, reclamando unidad, dignidad y salvación. ¿Quien en su sano juicio no iría corriendo a por la cabeza de Rajoy? Por eso, concluyo, lo único bueno extraíble de esto es que ahora sabemos como debió ser, más o menos, vivir en la República de Weimar. Un país tomado por tarados, gobernado por inútiles, poblado por crédulos y cómodos.
La ritualística y la simbología son claves para toda ideología que se precie, especialmente si es nacionalista. Representar a un pueblo unido en una especie de ritual místico, a ser posible en fecha señalada, no es nada nuevo.
Lecturas recomendadas
https://www.grijalvo.com/Goebbels/Once_principios_de_la_propaganda.htm














